¿A quien quieren engañar? … o, más bien ¿Creen poder engañar a todos?
El editor de Asuntos del Consumidor, Harry Brennan, reportó en The Telegraph que más de la mitad de los vinos «premiados» en los supermercados son considerados simplemente mediocres por los mismos expertos que los juzgan. Los amantes del vino desconfían cada vez más de las medallas porque se otorgan a añadas comunes, perdiendo el significado de excelencia para priorizar la ventaja comercial.
Tras pagar la cuota de inscripción, más del 80% de los participantes reciben premios, y la mayoría de los que llegan a las tiendas corresponden a medallas de bronce o recomendaciones, los galardones de menor categoría que indican que el producto es bebible pero no destacable. A pesar de esto, los establecimientos aumentan los precios de estas botellas hasta en un 15%. Concursos como el International Wine Challenge promueven activamente las medallas como una forma de que los minoristas vendan más, bajo el argumento de que los consumidores no analizan a detalle las categorías.
La crítica Victoria Moore afirmó que estos certámenes atienden más a los intereses de los productores y de la organización que a los del cliente final. Adicionalmente, fuentes del sector señalan que casi nadie critica el sistema debido a que representa una enorme oportunidad de redes de contactos profesionales y negocios de marketing para toda la industria.
El esquema ha mostrado fallas considerables, como ocurrió cuando una botella de vino genérico de apenas dos euros engañó por completo a los jueces de un certamen y obtuvo una medalla de oro.
Esta realidad internacional conecta de manera directa con el panorama local en México, particularmente con los vinos del estado de Coahuila, que año con año regresan de esas competencias internacionales cargados con medallas de todo tipo.
El punto crítico de esta producción radica en que la gran mayoría, si no es que la totalidad de estos caldos, son realmente confeccionados mediante la enología y los procesos industriales de Casa Madero, ubicada en el municipio de Parras de la Fuente.
Debido a esta centralización técnica, se genera un debate relevante sobre a quién corresponde el verdadero mérito de los galardones obtenidos. Queda en entredicho si los reconocimientos deberían ser otorgados directamente a Casa Madero por su desarrollo técnico y de laboratorio, o bien al viñedo independiente que únicamente se encarga de cosechar la uva para luego poner a descansar los caldos ya combinados y procesados bajo las mismas metodologías.






