Coahuila se encuentra lejos de Dios y demasiado cerca de partidos como el PAN, Morena, el Partido Verde y la UDC. Estas organizaciones no fueron capaces de mostrar resistencia, de ser un obstáculo y mucho menos impedir un plan. Cuando no se venden por completo, se dejan nalguear con facilidad, tal como ocurre con Morena, las acomodaticias naranjas norteñas, el ya occiso panismo coahuilense y ni que decir de mohoso partido Verde
Este comportamiento de la oposición obliga a reconocer que, para bien o para mal, tenemos PRI para rato en la entidad.
El partido en el poder se merece cada curul, cada alcaldía y cada uno de los gobiernos estatales por venir. Y si el PRI lo merece, es la consecuencia directa de que la oposición actual no sea digna de la confianza ciudadana, al haber demostrado ser cobarde, marrullera, centavera y entreguista.
Aquellos partidos, tuvieron en sus “opositoras” manos la oportunidad histórica de aclarar cuentas; sin embargo, resultaron más cobardes que bien intencionados, acomodándose en los brazos del erario que paga la ciudadanía mientras y como de costumbre, voltearon la mirada hacia otro lado.
Esto es una democracia y los votos mandan






