El papel de la sociedad civil frente al régimen Si algún día cae el presente régimen, será gracias a la sociedad civil, al trabajo periodístico libre, a los pocos organismos no gubernamentales que aún tienen margen de maniobra, a la vigilancia de las instancias internacionales y hasta a la presión de agencias estadounidenses, sostiene Enrique Abasolo. Habrá motivos para agradecerle a diversos sectores, pero nunca a los partidos de oposición, a los que califica como medrosos, sumisos, teatrales, cómplices e irresponsables.
La curva de aprendizaje y el cambio de roles Enrique Abasolo reconoce que el lopezobradorismo, en su etapa como oposición, sabía desempeñar su papel y mantenerse firme ante los temas sensibles del gobierno en turno. Sin embargo, tras el cambio de régimen en 2018, los que asumieron el poder no terminan de aprender a gobernar, mientras que los actuales partidos opositores tampoco superan su curva de aprendizaje, pareciendo añorar ambos el rol que desempeñaban anteriormente.
Lucro político y falta de interlocución La eventual caída del régimen no será mérito de los actores políticos opositores, quienes resultan ser pésimos interlocutores ante las pifias del oficialismo, señala el autor. Cuando la prensa saca a la luz un escándalo o cuando surge una víctima, la oposición se limita a vociferar desde la tribuna y a lucrar políticamente con los hechos, sin generar un verdadero debate. Para Enrique Abasolo, la verdadera discusión política se da entre el poder y sus interlocutores reales: la prensa, la sociedad civil, los activistas y las instancias independientes.
Dirigencias, candidatos y el pacto de impunidad La oposición no suma ni forja figuras de peso relevante, indica el articulista. Muestra de ello es que sus legisladores más articulados sean personajes como Ricardo Anaya o Rubén Moreira. Asimismo, califica la postulación pasada de Xóchitl Gálvez como una muestra de la falta de esfuerzo de los partidos, los cuales prefieren esperar a que otros hagan el trabajo de investigación y comunicación para luego cosechar votos.
Finalmente, Enrique Abasolo señala que el pacto de impunidad se mantiene vigente, como lo demuestra la falta de acciones ante apariciones públicas del expresidente Enrique Peña Nieto con empresarios vinculados a casos de espionaje. Ante este escenario, el autor concluye que la confrontación entre partidos es una simulación coreografiada, motivo por el cual el gobierno enfoca sus ataques hacia el periodismo libre, al ser la única labor que realmente cuestiona al poder.






