La Copa Mundial de Fútbol 2026 ha traído una enorme ola de alegría y consumo que está ayudando a despertar a la economía de México. Sin importar cómo queden los resultados en la cancha, la gran fiesta deportiva ha dejado récords históricos en la venta de camisetas, ríos de refrescos y millones de dólares en cerveza. Las calles del país se han llenado de fiesta y color, logrando que los negocios locales respiren aliviados gracias al entusiasmo de millones de fanáticos.
Durante el mes de junio, las empresas manufactureras mexicanas vieron un gran aumento en sus ventas gracias al torneo, lo que detuvo la caída en la producción que venían sufriendo. Los pedidos de productos desde el extranjero volvieron a subir por primera vez en muchos meses y la pérdida de empleos comenzó a disminuir. El impacto se siente con fuerza en las calles; por ejemplo, en la Ciudad de México cerca de un millón de personas se juntaron en el Paseo de la Reforma para celebrar un triunfo de la selección. En total, más de medio millón de personas han visitado las zonas de Fan Festivals en la capital, sumadas a los miles de asistentes en Monterrey y Guadalajara, convirtiendo a las sedes mexicanas en las más concurridas de toda la región.
Esta edición del torneo ya es considerada la más grande de la historia en asistencia. Millones de personas han llenado los estadios, superando récords que no se rompían desde hace más de treinta años. Entre los partidos más buscados de todo el campeonato estuvo el encuentro de México contra Corea en Guadalajara. El entusiasmo es tan grande que la famosa camiseta verde de la selección mexicana, diseñada por Adidas, se convirtió en la más vendida de todo el mundo, superando incluso a potencias del fútbol como Alemania o España. Además, el consumo dentro de los estadios ha sido impresionante: tan solo en un partido de la selección en el Estadio Azteca se vendieron unos 2,5 millones de dólares en cerveza.
A pesar de estos asombrosos números y de que las transmisiones de televisión están rompiendo récords con más de 35 millones de televidentes sintonizados, los expertos de S&P Global Market Intelligence piden guardar la calma. Aunque el Mundial ayuda a la productividad del país, se espera que este impulso económico sea efímero y se termine pronto. Los analistas recuerdan que México arrastra problemas económicos más profundos, como la caída en las inversiones y las complicadas negociaciones del tratado de libre comercio conocido como TMEC con Estados Unidos y Canadá. Por ahora se calcula que el torneo aportará un pequeño extra al Producto Interno Burto, pero la economía general podría seguir creciendo a un ritmo bajo una vez que termine el campeonato en julio. Mientras tanto, los inversionistas aprovechan el buen momento de las empresas de bebidas, alimentos y publicidad, demostrando que el fútbol es un gran negocio que mueve masas.






