Del manejo de masas y otras peripecias.
Por Orestes Gómez R.
“Los seres humanos hacemos todo el mal que nos permitan”: Savater.
La Psicología tiene manera peculiar de análisis de la conducta humana y lo hace desde tiempos inmemoriales.
La condena del conocimiento de uno mismo, emitida por los filósofos griegos, redundaba con el designio bíblico que enfatizaba, una conciencia limpia para poder ser considerado hijo del creador.
La conducción de grupos, como segundo paso del saber psicológico, nos lleva a recordar las grandes catarsis que provocaron las revoluciones en la edad moderna y el fanatismo de los años veinte del pasado siglo con el fascismo como doctrina.
Ya: Hitler en Alemania, Mussolini en Italia, Franco en España, Stalin en Rusia, Cárdenas y Salinas en México, Castro en Cuba, Perón en Argentina, Chávez en Venezuela , Fujimori y pretendidamente el mesías de Macuspana ,superaron la prueba de que un estadista sólo logra trascender en la historia en la medida en que encienda a las masas a través de «su idea”, plasmada siempre en los discursos caracterizados por la habilidad para influir en las emociones de los individuos al interior de las masas y evitar, en la medida de los posible, cualquier argumento relevante.
En varios pasajes de su libro Mein Kampf, Hitler subraya que las verdaderas tácticas de la psicología de masas se abstienen de cualquier argumentación y de enfocar la atención de las masas, en todo momento, en el «gran objetivo final».
Ante el grupo sin conciencia, entonces encontramos que cualquier argumento es considerado verdadero siempre y cuando sea utilizada la retórica adecuada y esta sea apuntalada con símbolos o logotipos que alimenten al inconsciente personal y social.
La trascendencia del estudio de la psicología de las masas fue fundamental en la construcción del México moderno y de parte de la estructura política de Europa en la Postguerra.
Para Reich, el padre de esta rama psicológica, el asunto obedece a reglas muy precisas que parten de la premisa de que: “todo orden social produce en la masa de sus componentes las estructuras de carácter que necesita para alcanzar sus fines.” En cristiano pues: las guarderías, las escuelas, la familia autoritaria, las cárceles, los cuarteles, los hospitales, los manicomios, los medios de comunicación e incluso los hipermercados, son utilizados por el Poder para modelar a la gente a su conveniencia.
El resultado final es una masa de ciudadanos a los que podría describirse con estas esclarecedoras palabras del propio Reich: «esclavos de no importa quién». Es decir, gente dispuesta a vender su libertad y su dignidad, atraves de :monedas,despensas,canongias y similares. (No se preocupe, porque cabe aclarar que este análisis aplica solo para Venus y Saturno).
Las circunstancias de nuestra realidad, generan el campo propicio para el manejo de la masa humana ,sobre todo porque ya no nos comprometemos, nadie se hace cargo del dolor, del sufrimiento de los demás; la gente está aterrorizada ante la perspectiva de compartir, de relacionarse y vivir de verdad, y las víctimas inmediatas son los niños y las niñas a los que se arrebata la atención adecuada y la Apatía absoluta y frío utilitarismo son las dos caras de una misma moneda que justamente define el carácter monetario y deshumanizado de nuestras comunidades.
Savater, ya mencionado arriba, mantiene una fórmula que nos aclara el panorama del porque somos masa humana:” En este planeta el enemigo más peligroso es otro ser humano por muy débil e indefenso que lo percibamos es capaz de armar acechanzas y sabotear o estropear nuestra plena humanización, por lo que sin duda alguna es mejor que crezca junto a ti sin discriminarlo.”, agregaría yo, también sin engañarlo.






