La fiesta alemana combina tradición, turismo y negocios, mientras Paulaner impulsa su expansión internacional con celebraciones en más de 40 localidades.
El Oktoberfest de Múnich reunió a más de siete millones de personas en su edición 191, una celebración de 16 días que genera alrededor de mil millones de euros anuales para la ciudad y sus alrededores. La fiesta, considerada uno de los principales acontecimientos turísticos de Alemania, también representa una de las temporadas comerciales más importantes para las cerveceras participantes.
En un reportaje publicado por EL PAÍS, se detalla el papel de Paulaner, una de las seis cerveceras oficiales del festival y la marca más vendida durante la celebración. Con orígenes que se remontan a 1634, la compañía elabora desde 1818 una cerveza especial para esta temporada y busca llevar la experiencia bávara a nuevos mercados.
La expansión de Oktoberfest ya alcanza más de 40 localidades internacionales, donde las celebraciones organizadas por la marca convocaron a más de 350 mil asistentes durante el año. España figura entre sus principales mercados, con encuentros como el de Barcelona, que llegó a su edición número 13, y el de Madrid, celebrado en el recinto Westfield Parquesur, en Leganés.
La dimensión del festival se refleja también en su operación. El montaje de la carpa de Paulaner requiere unas 12 semanas de trabajo y la participación de aproximadamente 150 carpinteros y otros profesionales. Durante una edición típica se consumen alrededor de 550 mil pollos asados, 120 bueyes y 60 terneros.
Además de la cerveza tradicional, Paulaner impulsa las variedades sin alcohol, un segmento que registra un crecimiento significativo. La empresa considera que estas opciones permiten llegar a consumidores y situaciones en las que anteriormente no se acostumbraba beber cerveza.
La estrategia internacional se apoya tanto en la comercialización de sus productos como en la reproducción de los elementos característicos de la fiesta: mesas de madera, jarras, música tradicional y convivencia presencial.
Sin embargo, la compañía sostiene que preservar la identidad bávara es fundamental para mantener el atractivo del Oktoberfest. Por ello, defiende que la cerveza servida durante la celebración proceda de las cerveceras autorizadas de Múnich, una condición que considera esencial para conservar la tradición.
Así, el Oktoberfest mantiene su carácter festivo mientras amplía su alcance internacional y fortalece su relación con las industrias cervecera, turística y gastronómica.






