Mercado clandestino y consumo histórico
El analista Rodolfo Garza Gutiérrez explica que existe una regla económica muy clara: mientras existan personas dispuestas a comprar un producto, siempre habrá alguien que busque la manera de venderlo. Esta ley de la oferta y la demanda funciona del mismo modo dentro del mercado de las drogas. Aunque las autoridades destruyan laboratorios o arresten a los líderes de los grupos criminales, el negocio continúa porque la demanda de los consumidores no se detiene.
Para ilustrar este problema, Rodolfo Garza Gutiérrez recuerda su experiencia personal en 1968, cuando estudiaba su maestría en la Universidad de Cornell, en Nueva York. En aquel tiempo, hace casi sesenta años, el consumo de sustancias ya era visible en las calles de las grandes ciudades estadounidenses y en los anuncios de las propias universidades. Esta situación demuestra que el consumo de drogas en Estados Unidos tiene raíces muy antiguas, tal como ocurrió durante la época de la Prohibición del alcohol entre 1920 y 1933, cuando la persecución legal solo provocó el surgimiento de contrabandistas y redes clandestinas.
La red de distribución en Estados Unidos
En la actualidad, la discusión pública se centra casi siempre en los cárteles mexicanos y sus líderes. Sin embargo, Rodolfo Garza Gutiérrez señala que pocas veces se examina con el mismo detalle la red interna que opera dentro del territorio estadounidense, que es uno de los mercados de consumo más grandes del mundo.
Las sustancias ilegales no se distribuyen solas una vez que cruzan la frontera. En el interior de Estados Unidos existen personas y organizaciones encargadas de recibir, almacenar, transportar y vender esos productos en las calles. La propia agencia antidrogas de ese país, la DEA, conoce estas estructuras e incluso reportó más de 3 mil arrestos de distribuidores locales durante una operación realizada entre 2022 y 2023.
Esfuerzo de combate y flujo del dinero
Mientras la opinión pública critica frecuentemente la situación en México, las autoridades mexicanas han realizado un trabajo constante. Entre octubre de 2024 y junio de 2026, las fuerzas de seguridad en México detuvieron a más de 59 mil personas por delitos graves, aseguraron cerca de 500 toneladas de droga y desmantelaron alrededor de 2 mil 600 laboratorios.
Por otro lado, el aspecto financiero muestra cifras de gran escala. Estudios del gobierno estadounidense calculaban que en 2016 los consumidores de ese país gastaban cerca de 150 mil millones de dólares al año en drogas. Todo ese dinero se cobra y se distribuye principalmente dentro del propio sistema financiero estadounidense. Además, las auditorías oficiales revelan que la DEA llegó a pagar más de 237 millones de dólares a miles de informantes confidenciales, lo que confirma que las agencias norteamericanas tienen un conocimiento profundo de cómo funciona ese mercado.
Responsabilidad compartida
El problema de la delincuencia organizada es grave y afecta a la sociedad. No obstante, Rodolfo Garza Gutiérrez concluye que para resolver esta crisis es necesario analizar el fenómeno completo de manera justa.
Atribuir toda la culpa a los países productores oculta la responsabilidad de las naciones donde se consume la droga y se genera la mayor parte del dinero. Mientras no se atienda el consumo y la distribución interna en los países compradores, la sustitución de rutas o la captura de líderes no acabará con el problema, pues la regla económica de la oferta y la demanda seguirá vigente.






