En un reciente suceso ocurrido en Bilbao, la política del Partido Popular (PP), Esther Martínez, protagonizó un acto de resistencia civil frente a un grupo de personas encapuchadas que intentaron boicotear la transmisión de un partido de fútbol en una pantalla pública. Vestida de rojo y portando un abanico del mismo color, Martínez se colocó frente a los agresores con los brazos extendidos en cruz para impedir el avance de los violentos, quienes lanzaban botellas, insultos y derribaban vallas para dispersar a las familias que celebraban el encuentro. La escena, capturada en una fotografía que ha ganado relevancia internacional, mostró a la representante política actuando de forma pacífica pero decidida frente a las agresiones físicas y las amenazas dirigidas hacia los asistentes, quienes se vieron obligados a refugiarse en portales ante la violencia desatada.
El periodista y escritor Chapu Apaolaza, autor del artículo original, reflexiona sobre la fuerza de esta imagen y la compara con símbolos históricos de libertad, destacando que el gesto de la mujer representa una barricada democrática frente a la intolerancia. Apaolaza conecta el suceso con sus propias memorias familiares del pasado en el País Vasco, recordando a su padre cuando defendía la libertad en las calles frente a personas encapuchadas. Asimismo, vincula el color rojo del vestuario y el abanico de Martínez con la resistencia histórica de otros espacios emblemáticos, como la librería Lagun en San Sebastián, que fue atacada con pintura en épocas de mayor violencia terrorista.
A través de esta crónica, el autor enfatiza el valor civil de defender los derechos y las libertades conquistadas, rechazando los acuerdos que ceden ante el miedo y la violencia en la región. Apaolaza concluye señalando que la acción pacífica de Esther Martínez simboliza el derecho de los ciudadanos a vivir en su propia tierra con seguridad, ejerciendo sus libertades fundamentales sin temor a las represalias ni a la intimidación de grupos radicales.






