Tres casos obligan a preguntarse si Morena no empieza a alejarse de sus principios
La politóloga y columnista Viri Ríos analiza tres sucesos recientes que plantean interrogantes sobre el rumbo de Morena y su posible distanciamiento de los ideales de izquierda expresados por Andrés Manuel López Obrador. A través de este análisis, la autora examina decisiones institucionales y judiciales que considera perjudiciales para la equidad democrática y el Estado de derecho.
Obstáculos a nuevas opciones políticas
En primer lugar, Viri Ríos aborda la situación del partido Somos México, agrupación que completó los requisitos legales para su registro mediante la recolección de firmas y asambleas. No obstante, una interpretación del Consejo General del Instituto Nacional Electoral restringió el uso de su nombre y logotipo al argumentar una apropiación de símbolos identitarios, criterio que la autora califica como antidemocrático e inconsistente frente a las denominaciones de otros partidos.
Un panorama similar se presenta en Michoacán, donde una resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación prohíbe que las candidaturas independientes se asocien entre sí. Para la analista, esta medida limita la competencia política y reduce las alternativas ciudadanas en un entorno donde la competencia abierta beneficia al sistema democrático.
Procesos judiciales y el caso de Ernesto Ruffo
El tercer punto expuesto por Viri Ríos concierne al proceso legal en contra del exgobernador panista Ernesto Ruffo, señalado por la Fiscalía General de la República por presuntas irregularidades en el tráfico de combustible. La autora sostiene que la acusación muestra debilidades jurídicas, al responsabilizar al exmandatario por su rol administrativo dentro de una firma de trámites aduanales y no directamente en la importación.
Aunado a ello, Ríos subraya que las normativas vigentes contemplan medidas cautelares en domicilio debido a la edad del imputado, disposición que no ha sido aplicada. La articulista concluye que el ejercicio de la política de izquierda debe sostenerse en sus propuestas y convicciones, evitando el uso de mecanismos institucionales que obstaculicen a sus competidores o debiliten las garantías procesales.






