La selección española de fútbol ha vuelto a maravillar al mundo con una exhibición colectiva que desarboló por completo a Francia. En una noche que comenzó con la solemnidad de los desfiles militares franceses y terminó con la caída deportiva de los galos, España demostró que el talento en equipo siempre es superior a las individualidades. El periodista Rubén Amón describe este triunfo no como una simple victoria de esfuerzo físico, sino como una obra de arte táctica y de inteligencia, donde el control de la pelota fue el mejor antídoto para anular a estrellas de la talla de Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé.
A diferencia de otros equipos que se defienden echándose atrás al ir ganando, la España de Luis de la Fuente mantuvo la iniciativa y continuó instalada en el terreno rival. El secreto de este éxito radica en un orden táctico sumamente asumido por todos los jugadores, donde cada pase tiene un sentido defensivo y cada repliegue anticipa una nueva amenaza. En el corazón de esta estructura destaca Rodri, el metrónomo del equipo, encargado de conectar la defensa y el ataque sin que se noten las costuras. Junto a él, figuras como Lamine Yamal —con su caos premeditado que provocó el penalti del primer gol—, Dani Olmo, Pedro Porro y Mikel Oyarzabal funcionaron como una constelación perfecta donde cada estrella da brillo a la que tiene al lado.
Rubén Amón resalta la audacia de Luis de la Fuente, un seleccionador que ha sabido tomar decisiones valientes y radicales, como prescindir de Pedri en el once titular para los partidos decisivos. Con esta victoria, De la Fuente ha logrado ganarle a Francia las últimas tres semifinales disputadas (Eurocopa 2024, Nations League 2025 y este Mundial), consolidando una idea de juego que hereda el estilo creativo iniciado por Luis Aragonés, el influjo de Pep Guardiola y el señorío de Vicente del Bosque, pero añadiéndole una gran dosis de verticalidad y ambición propia. España llega a la gran final en su momento de máxima plenitud, consagrada como la gran favorita gracias a un fútbol que prefiere la armonía de la orquesta antes que el lucimiento de los solistas.






