En un reciente artículo firmado por Kara Kennedy para The Spectator, la autora reflexiona sobre la transformación de las estrellas masculinas en el cine actual. La periodista plantea que la industria de Hollywood ha dejado de lado la masculinidad tradicional y ruda para dar paso a una generación de actores caracterizada por un cuidado personal extremo y una constante expresión de vulnerabilidad.
Kennedy parte de los rumores sobre el desempeño en taquilla de Gladiator II, atribuidos por algunas versiones a la falta de rudeza de su protagonista, Paul Mescal, para comparar a la figura actual con los intérpretes de décadas pasadas. Figuras como Marlon Brando, Robert De Niro, Sean Connery o Russell Crowe transmitían una fortaleza física y una experiencia de vida previa a la actuación que los hacía creíbles al interpretar a personajes recios, boxeadores o guerreros.
En contraste, la autora señala que la nueva camada de protagonistas de la pantalla grande, entre los que menciona a Jacob Elordi, Tom Holland, Austin Butler y Glen Powell, proyecta una imagen impecable y perfeccionada por gimnasios o rutinas de estética. Sin embargo, para la periodista, esta apariencia hipercuidada carece del carácter, la autosuficiencia y la presencia física que definían al prototipo de héroe de acción de antaño.
El texto de The Spectator sugiere además que esta evolución no se limita al aspecto estético, sino que abarca también el plano emocional. Las giras promocionales y la exposición pública de estas celebridades suelen centrarse en la salud mental, el rechazo al consumo de alcohol y la exhibición de sentimientos. Si bien la periodista reconoce los beneficios de estos hábitos en el plano personal, sostiene que restan credibilidad a la hora de interpretar papeles que exigen fuerza, resistencia o liderazgo.
Finalmente, Kennedy advierte que este fenómeno trasciende la pantalla cinematográfica y repercute en la sociedad. La ausencia de referentes de masculinidad clásica en los medios deja un vacío para las nuevas generaciones, que ya no encuentran en los héroes de Hollywood ese modelo de fortaleza y determinación, mientras el público general continúa demandando personajes que combinen la disciplina física con la capacidad de actuar ante la adversidad.






