Robert Francis Prevost es el primer papa agustino en la historia y el primero nacido en Estados Unidos. Su ascenso a la cátedra de Pedro confirma que nada en la Iglesia fundada por Cristo es obra de la casualidad. León XIV representa la antítesis moral del César o el epulón que desgobierna un imperio decadente. En su primera encíclica, el pontífice centra su atención en la inteligencia artificial y ha pedido «desarmarla» por los múltiples riesgos que implica. Édgar London desarrolla el tema en «Espacio 4» (789).
«La inteligencia artificial (IA) ya no es solo asunto de ingenieros, empresarios o Gobiernos. Ahora también es tema del Vaticano. Pero el Papa León XIV no parece interesado únicamente en debatir sobre algoritmos, robots o plataformas digitales. Lo que realmente intenta discutir es algo mucho más antiguo: el lugar del ser humano dentro de un modelo económico y tecnológico que avanza cada vez más rápido y con menos límites visibles.
»El 25 de mayo, León XIV lanzó una advertencia frontal. La IA no puede convertirse en “instrumento de dominación” ni quedar sometida únicamente a intereses económicos, políticos o militares. En su primera encíclica, Magnifica humanitas, el pontífice coloca a la IA en el centro del debate moral contemporáneo, aunque el documento en realidad va mucho más allá de la tecnología. Su preocupación gira alrededor de la pregunta ¿quién controlará el futuro humano y bajo qué valores se administrará?
»“La inteligencia artificial requiere hoy ser “desarmada”, liberada de lógicas que la transforman en instrumento de dominio, de exclusión o de muerte”, afirmó el papa durante la presentación oficial del documento en el Vaticano. La frase resume la postura general de la encíclica. León XIV no rechaza el desarrollo tecnológico como tal. Tampoco plantea una cruzada contra Silicon Valley ni propone detener la innovación. Lo que cuestiona es el modelo cultural y económico que suele acompañar al avance tecnológico contemporáneo. Uno donde la eficiencia, la productividad y el mercado terminan desplazando conceptos como dignidad, solidaridad o límite humano.
»La encíclica no apareció de forma casual. León XIV firmó oficialmente Magnifica humanitas el 15 de mayo, exactamente 135 años después de la publicación de Rerum novarum, el histórico documento de León XIII considerado el nacimiento de la doctrina social moderna de la Iglesia. Aquella encíclica de 1891 denunció los abusos laborales derivados de la Revolución Industrial, defendió mejores condiciones para los trabajadores y cuestionó los excesos del capitalismo salvaje en una época marcada por fábricas,
explotación obrera y desigualdad extrema. Ahora, más de un siglo después, el Vaticano parece intentar construir un paralelismo histórico. Así como la Iglesia reaccionó frente al capitalismo industrial del siglo XIX, León XIV busca reaccionar frente al capitalismo algorítmico del siglo XXI.
»En lugar de fábricas y máquinas de vapor, hoy el poder gira alrededor de datos, automatización, infraestructura digital y sistemas capaces de moldear información, trabajo, consumo y comportamiento social a escala planetaria. Por eso el documento insiste repetidamente en que la tecnología no debe quedar “en manos de unos pocos”, una frase que apunta directamente hacia el modelo actual dominado por gigantes tecnológicos capaces de concentrar datos, recursos computacionales e influencia global.
»No es coincidencia que el texto aparezca en plena expansión de compañías como Meta, Google, Microsoft o OpenAI, cuyos sistemas comienzan a influir en educación, trabajo, información, publicidad, seguridad y comunicación cotidiana. La preocupación del Vaticano no parece ser la tecnología en sí misma, sino la posibilidad de que unas cuantas corporaciones terminen administrando aspectos esenciales de la vida humana bajo criterios privados y comerciales. La académica británica Anna Rowlands, asesora de la Iglesia y participante en la presentación de la encíclica, resumió la postura del Vaticano en una frase: “Durante más de un siglo, los papas han advertido que el mundo no será salvado por el mercado. Hoy, León XIV advierte que tampoco será salvado por la IA”. Ahí aparece quizá el verdadero eje del documento. La defensa de un humanismo que el Vaticano considera amenazado por un modelo tecnocrático donde casi todo comienza a medirse mediante productividad, optimización y rentabilidad».






