El columnista Salvador Hernández Vélez, exrector de la UAdeC; expuso en su último artículo la trayectoria de la Asociación Ayup A.C., una organización civil de Matamoros, Coahuila, que desde hace quince años se dedica a la formación de la infancia mediante la práctica del basquetbol. El origen de esta iniciativa social se remonta a los valores inculcados por don José Ayup Teddy, un inmigrante que arribó a la Región Lagunera a principios del siglo veinte y quien, junto a su esposa Feliciana Sifuentes, promovió el deporte como un eje fundamental para el desarrollo humano de sus catorce hijos.
Bajo una metodología de entrenamiento que exigía orden y constancia, la familia consolidó un legado de trascendencia nacional. Entre los miembros destacados sobresale Rodolfo Ayup Sifuentes, seleccionado durante veintiún años en torneos de primera fuerza y representante de México en los Juegos Panamericanos de 1951. Asimismo, Gerardo Ayup del Bosque, actual presidente de la asociación, fue jugador profesional e ingresó al Salón de la Fama del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. A través de la Escuela de Basquetbol José Ayup Teddy, la agrupación civil replica estos principios en las nuevas generaciones.
La publicación detalla el desarrollo del campamento anual de una semana llevado a cabo en el municipio de Viesca, donde participaron veinte menores. El programa integró dinámicas deportivas, talleres de música y capacitaciones con visitas a espacios científicos y naturales, como el Jardín Etnobiológico del desierto de la Universidad Autónoma de Coahuila y las Dunas de Bilbao. Respecto a este último espacio, el autor explica que su superficie de diez kilómetros cuadrados proviene del antiguo Mar de Tetis y del flujo histórico de los ríos endorreicos Nazas y Aguanaval en la zona.
Finalmente, el texto destaca que la institución utiliza el baloncesto como una herramienta formativa integral. Con el propósito de construir una sociedad colaborativa, el reglamento de la escuela exige a los deportistas lineamientos estrictos para mantener su lugar en los equipos. Estas reglas establecen que los infantes deben comprobar buenas calificaciones en sus escuelas, asegurar asistencia regular a los entrenamientos y cumplir con la lectura obligatoria de un libro cada mes, promoviendo el desarrollo de hábitos saludables y académicos en la juventud local.






