Las sorpresas del TEMEC
Por: Orestes Gomez Rodríguez
Recuerdo que en mi infancia y gran parte de mi adolescencia me eran atractivos como a todos los de mi edad los productos americanos que ofrecían una variedad incomparable con lo que podíamos comprar en la miscelánea de la esquina o la carrucha a la salida de la escuela y así cuando nuestra economía lo permitía cambiábamos las natillas montes, los tomy´s, los motita, los aciditos, el quiote o las jícamas, por los pastillones sweettars, los kisses, los chocolates Hersey , los dulces brachs y otras delicias que llegaban a la ciudad vía las chiveras o por parte de algún familiar en la frontera. Nunca percibimos que todo aquel comercio no era propiamente legal debido a que no se pagaban impuestos de importación, sino una cuota acordada con los aduanales (jaja) y santo remedio.
La adquisición de mercancías extranjeras como electrodomésticos o algunos insumos en las compañias resultaba un ejercicio cargado de aranceles que hacia inviable y repercutía en su costo final aun hasta 1985 año en que Mexico ingreso al GATT (Acuerdo General de aduanas, aranceles y comercio) y abandono el sistema de sustitución de importaciones que generaba un gasto social en subsidios a los productores nacionales.
El GATT hizo posible el ingreso del país al comercio global con 128 países lo que genero que fuéramos inundados de artículos de todo el mundo sin impuestos de importación y la dinámica de exportar al mismo tiempo productos mexicanos sin gravamen alguno, facilitándose después de varios años la Organización Mundial del Comercio.
Por otra parte en el sector industrial del país múltiples trasnacionales, principalmente norteamericanas, habían instalado desde los años 60, diversas unidades productivas a lo largo de la frontera norte a través del programa maquilador que brindaba la oportunidad de importar temporalmente insumos sin impuestos para su fabricación en Mexico y retornarlos en diversas autopartes o múltiples productos, con mencionar que había una maquiladora dedicada a separar los cupones de comercio de HEB y retornarlos para su cobro a los ofertantes patrocinadores, en unidades productivas que variaba entre 1500 hasta 2400 trabajadores por fábrica.
La derrama económica en nómina inicio con el beneficio y el crecimiento de polos poblacionales hasta convertirse en metrópolis como: Juárez, Matamoros, Reynosa, Acuña, Piedras y Tijuana entre otras ciudades.
Después ese modelo se reprodujo a lo largo del país y en 1994 se firma el Tratado de libre comercio entre Mexico-Canadá y Estados Unidos que consolido tanto la fabricación como el intercambio de productos entre los tres países sin restricciones económicas y obviamente el boom en Mexico del establecimiento de empresas mismo que cambio la dinámica social en forma considerable.
De ese año hasta el 2018 Mexico recibió beneficios en el aumento de la IED (inversión extranjera directa), el crecimiento económico, el crecimiento a las exportaciones, mayor poder adquisitivo para el ciudadano de a pie, obras de infraestructura en las ciudades la integración de grandes polos de manufactura en el norte y el bajío.
Cabe mencionar que la única restricción que fue necesaria establecer derivado de los sucesos de las torres gemelas fue atraves del programa CTPATT (programa vs el terrorismo) atraves de una certificación que a la larga facilitaba el tránsito de mercancías.
Llego el año 2018 y la primera oleada de Trump fue contra el TLCAN ya que evidentemente beneficiaba a nuestro país debido a la disparidad salarial y al aprovechamiento de algunas triquiñuelas legales del tratado, por lo que hace una propuesta de uno nuevo bajo el nombre de TMEC.
En el TMEC se señala una restricción en los salarios para Mexico a fin de acercarlos a los de las grandes armadoras, que el 62% de los componentes de autos fueran fabricados en la región; la protección de derechos de libertad sindical de los
trabajadores; estándares ambientales y la protección de patentes y derechos de autor. (Ya se dio cuenta lector del porqué de esos aumentos al salario mínimo y no por la gracia de la 2T).
Si bien es cierto el tratado tiene vigencia de 16 años se puede revisar cada 6 y es ahí donde vuelve a aparecerse Trump y como no le hacen caso en su guerra contra el fentanilo y el crimen organizado, pues ahí te van aranceles: ¿Como la vez?
La estrategia del presidente de los estados unidos es clara: que Mexico negocie con el zapato en el cuello y al parecer lo esta logrando con el débil equipo de Ebrard, pero bueno dicen que es el mejor hombre del gobierno para ello, si tan solo hubieran escuchado al ex Secretario Guajardo. ES CUANTO SEÑORIA.






