De acuerdo con un reporte de la agencia Reuters, el consejo de supervisión de la empresa automotriz Volkswagen se prepara para una reunión crucial en Alemania.
En este encuentro, los directivos discutirán la reestructuración más grande en la historia de la compañía para hacer frente a una grave crisis financiera.
El director ejecutivo de la firma, Oliver Blume, ha diseñado una propuesta muy profunda que busca cambiar la forma en que opera el gigantesco grupo automovilístico.
Los puntos más importantes de este plan incluyen la posibilidad de cerrar de forma definitiva cuatro de sus grandes fábricas en territorio alemán: Hannover, Emden, Zwickau y la planta de Audi ubicada en Neckarsulm.
Junto con estos cierres de instalaciones, la dirección de la empresa contempla el recorte de hasta 50,000 puestos de trabajo adicionales.
Asimismo, la empresa está revisando toda su organización interna, evaluando la opción de separar o independizar su negocio principal de vehículos y su división de tecnología de componentes para convertirse en una compañía más sencilla y ágil.
El reporte de Reuters también señala que existen otras opciones menos extremas antes de llegar a la clausura total de las instalaciones.
Una alternativa es trasladar la producción de autos destinados originalmente al mercado de China hacia las plantas locales en Alemania.
Otra posibilidad es dejar de asignar nuevos modelos a las fábricas para que dejen de producir de manera gradual, lo que equivaldría a un cierre a medio plazo.
También se analiza la opción de vender las instalaciones infrautilizadas a empresas del sector de la defensa que actualmente necesitan ampliar su espacio de producción.
Tomar estas decisiones no será fácil debido al poder de los representantes de los trabajadores, quienes tienen una fuerte presencia en el consejo de la empresa.
Aunque cerrar ciertas fábricas requiere una mayoría de votos casi imposible de alcanzar frente a la oposición de los sindicatos, dos de las plantas en riesgo podrían cerrarse directamente sin su autorización por no estar amparadas por la Ley Volkswagen.
Sin embargo, la agencia advierte que esto provocaría protestas masivas, huelgas costosas y gastos enormes para el grupo, similares a los 1,600 millones de euros que costó cerrar una planta en 2025.






