La periodista Eyanir Chinea reporta que el peso mexicano registró un rebote del 0.8% al cierre de la jornada del lunes, situándose en 17.65 unidades por dólar. Este movimiento ocurrió en un contexto de alta volatilidad derivado de las tensiones en el Medio Oriente y las expectativas sobre el conflicto que involucra a Irán. A pesar de haber alcanzado un máximo intradía de 18.02 unidades, la moneda nacional logró una corrección a la baja impulsada por un debilitamiento global del dólar, acumulando una ganancia del 1.9% en lo que va del año.
El análisis destaca que la apreciación del peso fue favorecida por declaraciones de la administración estadounidense que sugieren un avance en la resolución de los conflictos bélicos, lo que redujo temporalmente la aversión al riesgo. No obstante, instituciones como Banco Base advierten que la persistencia de las amenazas y los ataques impide descartar nuevos episodios de inestabilidad. En contraste con el mercado cambiario, la Bolsa Mexicana de Valores no logró capitalizar el optimismo, registrando una pérdida del 0.6% en el Índice de Precios y Cotizaciones, que se ubicó en 66,890 unidades, con retrocesos significativos en sectores de consumo y bienes raíces.
El sector energético también mostró fluctuaciones críticas; los futuros del petróleo superaron brevemente la barrera de los 100 dólares por barril ante posibles interrupciones en el suministro global por parte de la OPEP. Sin embargo, las cotizaciones retrocedieron tras señales diplomáticas entre Estados Unidos y Rusia que sugieren una posible flexibilización de sanciones para aliviar el mercado de hidrocarburos. Especialistas de firmas como Skandia subrayan que el precio del crudo y la estabilidad de divisas emergentes como el peso seguirán estrechamente vinculados al desarrollo de los eventos militares y las rutas comerciales estratégicas en las próximas semanas.






