Rusia conmemoró este sábado el Día de la Victoria con el desfile militar más reducido de los últimos años, bajo un estricto despliegue de seguridad ante la amenaza de posibles ataques desde Ucrania. Esta celebración, que marca el triunfo de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi y rinde tributo a los 27 millones de ciudadanos soviéticos fallecidos, ocurre en un contexto donde el conflicto actual en territorio ucraniano se ha extendido por más de cuatro años.
El presidente Vladimir Putin presidió la ceremonia en la Plaza Roja, donde pronunció un discurso ante las tropas y los veteranos de guerra. En su intervención, Putin vinculó la gesta histórica de la Segunda Guerra Mundial con las acciones militares actuales, reafirmando su postura sobre la defensa de la soberanía rusa y la memoria histórica de la nación.
A pesar de la relevancia de la fecha, el desfile mostró una presencia notablemente menor de equipo militar pesado y personal en comparación con ediciones anteriores. La reducción de la escala del evento refleja las prioridades operativas de Moscú en el frente de batalla y la necesidad de mitigar riesgos de seguridad en la capital. El mandatario concluyó el evento con un llamado a la unidad nacional, en un momento donde la resolución del conflicto europeo más mortífero desde 1945 continúa mostrándose esquiva.






