La periodista y analista Viri Ríos explica que la reciente visita de Isabel Díaz Ayuso a México, lejos de ayudar a la derecha local, terminó por perjudicarla seriamente al vincularla con una agenda que la mayoría de los mexicanos rechaza. Aunque para la política española exaltar la figura de Hernán Cortés y la conquista es una forma de motivar a sus propios seguidores en España, para los políticos mexicanos resulta un error estratégico que los aleja de sus votantes.
De acuerdo con los datos presentados por Ríos, el 89% de los mexicanos considera a Cortés como un villano y solo un pequeño 9% asocia la conquista con algo positivo como la modernización. Al abrazar estas ideas, la derecha mexicana se asocia con una visión de la historia que la mayoría de la población percibe como una etapa de esclavitud, robo y muerte. Un ejemplo de esta falta de lógica política fue realizar un homenaje a Cortés en la alcaldía Cuauhtémoc, territorio que lleva el nombre del último líder azteca torturado por el propio conquistador.
Viri Ríos sugiere que este comportamiento se debe a una «alienación cultural». Esto significa que algunos líderes de la derecha mexicana parecen haber aceptado la idea de que México era un país inferior antes de la llegada de los españoles y buscan desesperadamente el reconocimiento de figuras extranjeras para sentirse validados. Esto se vio reflejado en gobernadores que interrumpieron sus agendas para fotografiarse con Ayuso o en el Congreso de Aguascalientes, donde se le entregaron las llaves de la ciudad por su supuesta contribución a la identidad cultural.
Finalmente, la autora resalta que esta visita arruinó un buen momento mediático para la oposición, que justo antes celebraba noticias negativas sobre un gobernador del partido oficial. En lugar de aprovechar ese impulso, la conversación se desvió hacia las protestas contra Ayuso y sus polémicas declaraciones, como escribir el nombre del país con jota o las frases de sus acompañantes que negaban la existencia de México antes de la conquista. Al final, mientras Ayuso fortaleció su imagen ante su público en España, dejó a la oposición mexicana en escombros y cada vez más alejada del sentir de su propia gente.






