Rusia ha perpetrado un brutal ataque con misiles contra Ucrania, dejando un saldo de más de 20 personas fallecidas, entre ellas cuatro niños, y medio centenar de heridos. La ofensiva, que ha causado conmoción a nivel internacional, tuvo como objetivo el complejo militar-industrial y bases aéreas. Sin embargo, en medio del asedio, el edificio de la delegación de la Unión Europea en Kiev también sufrió daños significativos.
Según el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andriy Sybiha, la misión de la UE en Ucrania resultó gravemente afectada. El funcionario condenó el ataque y llamó a la comunidad internacional a manifestar su rechazo. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó que todo el personal europeo se encuentra a salvo, a pesar de los daños a la estructura.
El Ministerio de Defensa ruso justificó el ataque al asegurar que sus misiles alcanzaron objetivos militares. En un mensaje en redes sociales, el Kremlin declaró que no aceptará una “tregua aérea”.
Este ataque se produce en un contexto de intenso debate sobre el envío de tropas a Ucrania. La brutalidad de la ofensiva rusa y el ataque a la delegación europea evidencian el desprecio de Rusia por las convenciones internacionales y la seguridad civil.






