El lamentable fallecimiento de Carlos Gurrola, conocido como «Papayita,» en la sucursal de HEB en Torreón, Coahuila, ha puesto de manifiesto la grave necesidad de protocolos eficaces contra la violencia laboral en las empresas mexicanas. La tragedia, que según familiares de la víctima fue causada por una «broma» cruel de compañeros que le pusieron desengrasante en su bebida, resalta la falta de una cultura de prevención y la normalización del acoso.
La importancia de la prevención y el compliance laboral
Expertas en el tema, como Vanessa Díaz Vázquez de Laboralmx y Karla Guerrero Lozoya de Ética y Estrategia Consultores, coinciden en que México carece de una cultura de la prevención. Aunque ha aumentado el interés en los últimos cinco años, muchas organizaciones creen que basta con un código de ética para cumplir con las normativas. Sin embargo, un verdadero compliance laboral requiere una inversión constante que incluya:
- Protocolos de prevención y atención al acoso.
- Canales de denuncia seguros y confidenciales.
- Implementación de la NOM 035.
- Capacitación del personal en temas de igualdad y respeto.
Además, los protocolos deben aplicarse en todos los niveles jerárquicos, desde directivos hasta operativos, sin excepciones. Guerrero Lozoya subraya la importancia de la confianza; si los empleados temen represalias, no denunciarán.
Responsabilidad más allá de la plantilla directa
Otro punto crucial es la corresponsabilidad de las empresas con el personal tercerizado. La experta Karla Guerrero enfatiza que los protocolos deben extenderse a trabajadores subcontratados, como los de limpieza o seguridad, y a los proveedores. Una empresa es responsable de cualquier persona dentro de su sistema de gestión ética durante el horario laboral, sin importar si no son empleados directos.
Detección y medidas correctivas
Ante un caso de violencia, la empresa debe activar su protocolo de prevención y apartar a la víctima del agresor mientras se realiza la investigación. Si se comprueba el acoso, las medidas correctivas pueden variar desde capacitación y apoyo psicológico hasta sanciones administrativas o el despido. Las especialistas insisten en establecer una política de cero tolerancia para el acoso y el hostigamiento laboral. Un dato preocupante de la OIT es que solo la mitad de las víctimas de acoso lo denuncian, y en muchos casos, los agresores no enfrentan consecuencias.






