Las elecciones para gobernador y diputados se diseñaron juntas para asegurarle al PRI la mayoría en el Congreso. Votar por separado a los alcaldes refleja la importancia de gobernar con legislaturas afines. Pueden perderse municipios estratégicos (Saltillo, Torreón, Monclova…), ya ha ocurrido, pero no tantas diputaciones como para poner el riesgo el control político del estado. Los comicios intermedios de legisladores, por su alto abstencionismo, brindan al partido gobernante la ventaja de recuperar distritos perdidos e incluso ganar de todas todas. Enrique Martínez, Humberto Moreira y Miguel Riquelme —único que no tuvo mayoría— empezaron con un Congreso con fuerte presencia opositora, pero tres años después se repusieron.
Este año las elecciones legislativas presentan características para ser unas de las más competidas debido a la recomposición de coaliciones. En 2023 el PRI pudo obtener la gubernatura sin necesidad de aliarse con el PAN. Manolo Jiménez aventajó a Armando Guadiana (Morena) por un margen de 35 puntos porcentuales. La votación de Acción Nacional representó apenas el seis por ciento del total. Sin embargo, frente al avance de Morena en los estados y la influencia del presidente Andrés Manuel, la alianza era necesaria.
El PAN dio por terminada la coalición con el PRI a escala nacional, y en las elecciones para el Congreso del 7 de junio postulará candidatos propios. La decisión es arriesgada, pues podría perder su registro en el estado, pero le abre la oportunidad de reconciliarse con su militancia y sus simpatizantes. Asimismo podría atraer el voto anti-Morena, anti-PRI y el de los sectores que tradicionalmente habían cruzado su logo. En 2017, esa fuerza estuvo a punto de llevar a Guillermo Anaya a la gubernatura. El proceso estuvo plagado de irregularidades y fue impugnado por el PAN y Morena ante el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Miles de coahuilenses colmaron calles y plazas para exigir nuevas elecciones.
Frente a las dificultades que el PRI puede afrontar para mantener el control de la legislatura y la posibilidad de que el partido de la 4T gane más posiciones, los organismos empresariales, aliados del Gobierno, pidieron al PAN retomar la alianza, lo cual no ocurrió. Los liderazgos que apoyaron la coalición en Coahuila y en la elección presidencial de 2024, admiten que fue un error. Legiones de votantes del PAN, PRI y PRD migraron a Morena. La lideresa panista, Elisa Maldonado, pugnó por la alianza, pero el Comité Ejecutivo Nacional no podía faltar al acuerdo tomado en su última asamblea.
Sin el PAN como compañero en la próxima elección, el PRI formó tándem con Unidad Democrática de Coahuila, cuya votación en 2023 fue marginal (3 %). El PRI es un partido disciplinado y organizado. Su estructura le ha permitido ganar la mayoría de los procesos locales, mas no los federales. Empero, esta vez tampoco contará con uno de los sectores que le aportaban una cuota significativa de votos: el magisterial. El senador Alfonso Cepeda Salas, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y aspirante al Gobierno del estado, movilizará el voto por los candidatos de Morena y el Partido del Trabajo (PT). El PVEM tampoco hizo alianza, lo mismo que el PAN, pero podría jugar con el PRI tras bastidores como suele hacerlo.






