La población de jaguares en México ha experimentado un notable aumento, un dato esperanzador para la conservación de esta especie icónica. Según los resultados del censo más reciente, la población de este gran felino ha crecido un 10% en solo seis años, pasando de 4,100 individuos en 2018 a más de 5,300 en 2024. Este incremento, calificado como sorprendente por los expertos, demuestra que los esfuerzos de conservación están dando frutos.
Adán Peña, coordinador general de estrategias estatales en la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar (ANCJ), señala que este crecimiento supera las expectativas y se han encontrado jaguares en territorios donde no se les esperaba, como en ciertas zonas de Aguascalientes y Guerrero. Sin embargo, a pesar de este éxito, el jaguar sigue clasificado como una especie en peligro de extinción en el país. El mayor desafío para su supervivencia sigue siendo la pérdida de hábitat a causa de la actividad humana.
El estudio que arrojó estos resultados es el más exhaustivo realizado en México sobre una especie específica. Cubrió 414,000 áreas muestreadas en 15 estados y fue posible gracias a la colaboración de casi 50 investigadores, comunidades locales, el gobierno y la sociedad civil. Se utilizaron 920 cámaras trampa para el monitoreo, lo que lo convierte en el segundo estudio más ambicioso de su tipo en el continente, solo superado por uno en el Amazonas.
Para asegurar la recuperación total de la especie, se estima que se necesitarían más de 30 años para alcanzar una población de 8,000 individuos, aunque con un mayor esfuerzo, este objetivo podría lograrse en 15 o 20 años. Para ello, es crucial implementar diversas medidas de protección.
Una de las acciones más importantes es fortalecer el papel de las áreas naturales protegidas con recursos adecuados. La conservación de los corredores biológicos del jaguar también es vital, y la construcción de pasos de fauna en carreteras y vías férreas ha demostrado ser una estrategia exitosa para prevenir atropellos. En este sentido, el Tren Maya ha incorporado una gran cantidad de estos pasos, un ejemplo de cómo la infraestructura puede considerar la mitigación de su impacto en la vida silvestre.
Además de la pérdida de hábitat, otras amenazas clave son el tráfico ilegal de partes de jaguar y el conflicto con el ganado. En respuesta a estos problemas, la ANCJ propone la creación de un convenio con plataformas de venta en línea para frenar el comercio ilegal. Asimismo, se busca refinar programas como el seguro ganadero y promover incentivos para que las comunidades locales y los propietarios de terrenos vean en el jaguar a un aliado en lugar de una amenaza, como ya ocurre con éxito en Sonora.
La protección del jaguar es fundamental no solo para la especie en sí, sino para todo el ecosistema. Como especie «paraguas», el jaguar requiere grandes territorios para vivir, y al proteger su hábitat, se protege también a muchas otras especies que conviven con él. Si el jaguar prospera, es una clara señal de que el ecosistema está sano.






