Ciertos hombres se sienten seguros desnudando a mujeres que ni conocen
Resulta que ya hay mucha afición a desnudar a famosas y anónimas con la IA. El progreso digital ya conspira resueltamente contra la intimidad femenina, pero se dice menos que acredita una prosperidad de un nuevo o renovado machismo, el del dominio en solitario del cuerpo femenino. Ciertos hombres se sienten seguros desnudando a mujeres que ni conocen, o conocen sólo de un momento, porque en la galaxia digital el estriptís de alguien lo cumple cualquiera, y porque así te evitas el trato personal y rico, difícil y directo, que es un desafío y un tostón y una antigualla. Algunos amigos me cuentan que sus hijos prefieren ligar desde el móvil, con las chavalas vecinas, a tres pasos de playa, antes de entrar al tuteo de la seducción. Mejor, las desnudan primero, en un chat, y luego, si no hay más remedio, pues van y conocen y aprecian bajo la estricta realidad la magia de un portento que el diccionario llama muchacha. Ya vamos viendo que el mundo digital se prepara previo al mundo real, y así las chicas que han sido desnudadas desde el canalleo de la IA van a tener que parecerse a la imagen irreal de ellas mismas, que luego resulta que son sólo unas parientes de ese cromo inventado. O sea, que son una decepción pendiente. Ya digo que no hemos hecho aún demasiado ahínco en sopesar el machismo engreído que incluye esta nueva práctica de la IA, esa artesanía diabólica. Los hombres que así la usan, reinventando un estriptís a la fuerza, no trabajan en los climas del erotismo, o el placer, sino en el de la pura dominación, porque violan la íntima voluntad ajena, jactándose, además, ante el coro de otros cafres semejantes del logro, que es una estupidez delictiva. No sé qué oscuro goce puede animar a un chaval, o a un grupo de chavales, a desnudar en falso a una vecina o a una compañera de estudios. O sí lo sé. Perpetran el atajo de resucitar lo que suponíamos superado: la posesión de la mujer, esa mercancía.

Ángel Antonio Herrera
Lleva más de treinta años de oficio en la escritura. Ha publicado quince libros, que abarcan la poesía, la novela y el ensayo. Dos antologías reúnen su obra lírica: “El sur del solitario” y “Arte de lejanías”. Es tertuliano en Onda Cero, y en Antena 3, y La Sexta.






