Establece un 10% fijo para prácticamente todas las importaciones y un 25% para todos los automóviles procedentes del extranjero.
No menciona ni una sola vez a Rusia, que tampoco aparece en las tablas de aranceles recíprocos, pero añade un 10% adicional a Canadá y México.
El mundo entero abusando de Estados Unidos. Así de simple ha sido el retrato sobre el comercio global dibujado por el presidente Donald Trump antes de anunciar aranceles universales por un valor mínimo del 10% sobre las importaciones de todos sus aliados comerciales, un largo listado con más de 100 países afectados.
Canadá y México, a quienes Trump lleva amenazando con aranceles del 25% desde su victoria electoral en noviembre, se han librado de aparecer en esa lista a pesar de que el presidente había pospuesto la activación de sus tarifas hasta la fecha de hoy.
Su silencio sobre los países vecinos y también la no mención de la Rusia de Putin siembran dudas. Algunos analistas hablan de capitulación. Pero Trump, en cualquier caso, ha anunciado que todos los países que quieran vender en Estados Unidos tendrán un arancel base del 10% para casi todos sus productos. Así que ese 10% se puede interpretar como el gesto más amable a esperar de la Casa Blanca con socios y adversarios,
Durante el acto, organizado en forma de show y titulado «Make America Wealthy Again» (Hacer que América sea rica de nuevo), Trump describió primero una dinámica en la que todos los países se «han aprovechado de la amabilidad» de EEUU -la principal potencia económica con una cuarta parte del PIB mundial-. Luego subió al atril a un extrabajador de la industria automovilística de Detroit y finalmente mostró una tabla con un listado de países para comparar las tarifas que supuestamente establecen a los productos de EEUU y las que se les impondrá ahora.