En su columna, David Ordaz aborda la situación de los megaproyectos ferroviarios en México, señalando la oportunidad que tiene el actual gobierno para diferenciarse del sexenio anterior. Ordaz centra su análisis en el Tren Maya y el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT).
Respecto al Tren Maya, Ordaz expone cifras preocupantes. En su primer año completo de operación, el Tren Maya requirió un subsidio federal de 10,700%, con ingresos propios de solo 276 millones de pesos frente a recursos del erario por 29,912 millones de pesos en 2024. Estos ingresos no cubrieron ni los salarios de sus 1,700 empleados. Una gran parte del subsidio se destinó a obras pendientes (13,203 millones de pesos), sin que se conozca aún el costo total de construcción. Aunque la empresa paraestatal militar Gafsacomm recibió los activos del proyecto por un valor de 470,428 millones de pesos, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha señalado costos excesivos y presuntas irregularidades, incluyendo pagos en exceso, uso injustificado de recursos e inicio de operaciones sin Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), lo que ha generado daños ambientales significativos. La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido el proyecto, a pesar de un sobrecosto real de 341,000 millones de pesos.
En contraste, Ordaz presenta el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) como una posible «diferencia». A pesar de haber sido concebido en el sexenio anterior, el gobierno actual lo ha impulsado. El director de la empresa del CIIT, David Lozano Águila, admitió que el transporte de carga (aún inexistente en el Tren Maya) será clave para el equilibrio financiero de estos proyectos. El CIIT busca establecer una plataforma logística integral para el bienestar y desarrollo del Istmo, abarcando estados como Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Chiapas, e incluyendo importantes puertos. Con la rehabilitación de más de 1,200 kilómetros del Ferrocarril Interoceánico y la construcción de infraestructura adicional, se espera que el CIIT atraiga grandes inversiones y promueva el desarrollo regional a largo plazo. La presidenta Sheinbaum ha calificado esta obra como un «polo de desarrollo para todo el país».
Ordaz concluye que el CIIT representa una oportunidad crucial para el gobierno actual de demostrar una visión de Nación moderna y eficiente, marcando un claro contraste con las controversias y el alto costo del Tren Maya.






