España promete 400 millones para llevar a Canarias el Telescopio de Treinta Metros que EEUU no quiere sufragar.
El Telescopio de Treinta Metros (TMT) se perfila como uno de los sistemas terrestres más potentes y avanzados de la historia, diseñado para revolucionar la observación astronómica en el rango óptico. Este ambicioso proyecto internacional, que contará con un espejo de 30 metros de diámetro compuesto por 492 segmentos hexagonales, tendrá un área colectora de 655 metros cuadrados, superando significativamente a telescopios existentes como el Gran Telescopio Canarias.
Los objetivos científicos del TMT son vastos y de gran trascendencia. Se centrará en la búsqueda y análisis de exoplanetas y sus atmósferas, con la esperanza de encontrar indicios de vida y localizar un exoplaneta idéntico a la Tierra. Además, investigará la materia y energía oscuras, analizará la evolución de la Vía Láctea, estudiará el origen y evolución de las galaxias, y observará objetos celestes lejanos con una precisión sin precedentes. También se enfocará en las primeras galaxias, la formación de las primeras estrellas y la caracterización de la época de reionización.
En un contexto donde la administración Trump ha mostrado una tendencia a desfinanciar proyectos científicos de gran envergadura, el futuro del TMT ha enfrentado incertidumbre. A pesar de los conflictos socioculturales que han dificultado su emplazamiento original en Hawái, España, a través del Ministerio de Ciencia, ha manifestado un fuerte interés y compromiso, tramitando una oferta de 400 millones de euros para albergar el TMT en el Observatorio del Roque de los Muchachos en La Palma, donde ya se encuentra el Gran Telescopio Canarias. Esta inversión busca revitalizar el proyecto y asegurar la continuidad de los avances científicos que promete.






