En su columna, Mariana Reyna, coordinadora de Ciencia en Oceana México, expone una perspectiva fundamental sobre los arrecifes de coral, alejándose de la visión meramente estética para subrayar su papel como motores de la seguridad alimentaria nacional. La autora destaca una cifra contundente: aunque estos ecosistemas ocupan menos del 1 % de la superficie oceánica mundial, albergan y sustentan aproximadamente al 37 % de las especies de peces conocidas. Esta desproporción subraya su importancia crítica, no solo para la biodiversidad marina, sino para las redes tróficas que culminan en el consumo humano.
El trabajo de Reyna y la organización Oceana se ha centrado en la investigación profunda de los arrecifes del Golfo de México, específicamente en zonas como el Banco de Campeche, Alacranes y Bajos del Norte. A través de tres expediciones científicas, han documentado cómo estos parques nacionales marinos funcionan como criaderos y refugios para especies de alto valor comercial y nutricional, tales como el mero, el pargo, la langosta y el pulpo. La autora argumenta que la protección de estos espacios es, en esencia, una inversión en la economía de miles de familias pesqueras y en la disponibilidad de proteína marina para la población general, incluso para quienes habitan lejos de las costas.
Sin embargo, el texto advierte sobre la fragilidad de este equilibrio. Los arrecifes enfrentan crisis simultáneas derivadas del cambio climático, la contaminación, la sobrepesca y el turismo sin regulación adecuada. Reyna enfatiza que el deterioro del coral conlleva inevitablemente la degradación de la vida que depende de él, lo que pone en riesgo el futuro de la pesca en México. Por ello, la labor de la autora busca trascender la simple declaratoria de Áreas Naturales Protegidas, abogando por un manejo institucional efectivo y científico que garantice la salud del ecosistema a largo plazo.
En conclusión, Mariana Reyna posiciona la conservación de los arrecifes como una prioridad estratégica para el país. Al proteger estos santuarios, no solo se resguarda un patrimonio natural de belleza incalculable, sino que se asegura la continuidad de una cadena de suministro que alimenta a México y al mundo. El mensaje es claro: la salud de los arrecifes de coral es el espejo de la salud de nuestros océanos y de nuestra propia capacidad para sostenernos en el futuro.






