La presidenta asegura que el rechazo a su propuesta “es malo para el país” aunque reconoce que lo salvado por el Senado defiende los principios de Morena
La presidenta Claudia Sheinbaum calificó como un avance significativo la aprobación en el Senado de diversos puntos clave de su reforma electoral, centrados en la austeridad republicana y la limitación de gastos en los estados. El proyecto, que ahora se traslada a la Cámara de Diputados, establece la reducción de regidurías en los ayuntamientos, topes presupuestarios para los congresos locales y la obligatoriedad de que las percepciones de los altos funcionarios electorales no excedan el salario de la titular del Ejecutivo.
Pese a estos avances, la mandataria manifestó su desacuerdo ante el rechazo de una de las propuestas centrales: el adelanto de la revocación de mandato para coincidir con las elecciones federales de 2027. Sheinbaum atribuyó esta negativa a un temor por parte de sus aliados políticos, sugiriendo que las fuerzas partidistas evitaron la presencia de la figura presidencial en las boletas durante los comicios intermedios por posibles repercusiones en la distribución de votos.
La resolución del Senado implica que la consulta de revocación mantendrá los plazos vigentes, efectuándose en abril de 2028. Aunque la presidenta consideró esta omisión como un perjuicio para la agilidad democrática del país, reafirmó que la esencia de la reforma enviada defiende los principios de su movimiento al combatir los privilegios y la corrupción. Asimismo, aseguró que su administración persistirá en la búsqueda de mecanismos que permitan mayor flexibilidad en los ejercicios de democracia participativa para futuras gestiones.






