La creciente problemática de los embotellamientos y las interminables filas de automóviles en Saltillo es una realidad innegable que afecta a todos los ciudadanos. A pesar de la confianza del alcalde en que la ciudad avanza por «mejores caminos», la falta de vías alternas eficientes y una movilidad vehicular fluida se están convirtiendo en un cuello de botella que frena el desarrollo y la calidad de vida. Es imperativo que los encargados de este tema en la administración municipal adopten un enfoque más asertivo y proactivo para ofrecer soluciones tangibles que descongestionen nuestras calles. La paciencia de los saltillenses se agota en cada semáforo, y el dinamismo de nuestra ciudad merece una infraestructura vial a la altura de sus aspiraciones.






