En una escalada alarmante de las hostilidades, Rusia ha lanzado una oleada sin precedentes de bombardeos aéreos sobre territorio ucraniano, lejos de la línea del frente. En los últimos tres días, el ejército ruso ha desplegado más de mil drones bomba y decenas de misiles, incluyendo un récord de 355 drones en un solo ataque la madrugada del lunes.
Esta intensificación de los ataques aéreos, la más masiva en los más de tres años de conflicto, busca desmoralizar a la población ucraniana y agotar sus defensas antiaéreas. Coincide, además, con los preparativos para una gran ofensiva terrestre que el Estado Mayor ucraniano anticipa para junio.
Las autoridades de Kiev y sus aliados, incluyendo declaraciones recientes del expresidente estadounidense Donald Trump, quien describió a Vladímir Putin como «loco» y con intenciones de conquistar «toda Ucrania», reiteran que el Kremlin no muestra interés en negociar seriamente el fin de las hostilidades. La persistente agresión aérea sugiere una determinación rusa por escalar el conflicto antes de cualquier avance en tierra.






