El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, solicitó licencia temporal a su cargo ante el Congreso del Estado con el fin de facilitar las investigaciones de la Fiscalía General de la República. Esta decisión surge tras las acusaciones presentadas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que señala presuntos vínculos entre el mandatario y diversos funcionarios estatales con organizaciones delictivas en la región.
Durante una conferencia de prensa, Rocha Moya afirmó tener la conciencia tranquila y negó categóricamente las imputaciones, calificándolas de falsas y dolosas. Explicó que su separación del cargo busca evitar que la polémica afecte el proyecto político al que pertenece. Al mantener su fuero constitucional durante esta pausa, el político podrá enfrentar el proceso legal en libertad. Se prevé que el Congreso local nombre a Yeraldine Bonilla, actual secretaria de Gobierno, como encargada del despacho.
De manera simultánea, el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, también solicitó licencia por diez días para ponerse a disposición de las autoridades judiciales. Estos movimientos ocurren en un contexto de tensión diplomática, mientras el Gobierno de México solicita a las autoridades estadounidenses las pruebas necesarias para sustentar los señalamientos antes de proceder con cualquier detención o trámite de extradición.






