El Teatro de la Maestranza de Sevilla fue el escenario de una destacada intervención a cargo del periodista Rubén Amón durante el tradicional acto del Domingo de Resurrección. El evento contó con una relevante representación institucional encabezada por la Infanta Elena, el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, y el alcalde de la ciudad, José Luis Sanz. La sesión, marcada por un profundo análisis intelectual, se alejó del formato convencional para profundizar en el estado actual de la tauromaquia y su relevancia en la sociedad contemporánea.
La presentación del orador fue realizada por el periodista Juan del Val, quien destacó la trayectoria y solidez cultural de Amón dentro del panorama informativo nacional. Durante su discurso, que se extendió por cuarenta y cinco minutos, Amón articuló una defensa de la identidad taurina, contrastando las visiones que proyectan plazas como Las Ventas de Madrid y la Maestranza de Sevilla. El periodista enfatizó la importancia de la narrativa mediática y la presencia de la fiesta en los canales de comunicación generalistas como elementos fundamentales para su preservación.
Un eje central de la exposición fue el análisis de la figura de Morante de la Puebla. Amón examinó la dimensión artística y humana del torero, vinculando su trayectoria con la capacidad de generar una conexión emocional profunda entre el público, especialmente entre los sectores más jóvenes que se han reincorporado a los festejos. El discurso también incluyó una reflexión sobre los retos que enfrenta el sector ante el contexto político actual y la necesidad de mantener la tauromaquia como un espacio de libertad creativa y expresión cultural.
El acto fue complementado por la participación de la Banda Sinfónica Municipal, bajo la dirección de Francisco Javier Gutiérrez Juan, que interpretó piezas clásicas del repertorio taurino. La jornada concluyó como un ejercicio de introspección institucional y social, donde se reafirmó el respaldo de la ciudad de Sevilla a esta manifestación cultural, entendiéndola no solo como un espectáculo, sino como un elemento esencial del patrimonio intangible y la identidad regional en un entorno globalizado.






