En su reciente columna, Iván Restrepo realiza un análisis histórico y crítico sobre la oscilante política ambiental de Estados Unidos, destacando cómo la alternancia entre administraciones demócratas y republicanas ha fragmentado el liderazgo de ese país frente al cambio climático. El autor documenta una tendencia cíclica de desregulación que comenzó con Ronald Reagan y George H.W. Bush, quienes debilitaron a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) al considerar la normativa ecológica como un lastre económico. Según Restrepo, este patrón se repitió con George W. Bush, quien retiró al país del Protocolo de Kyoto y priorizó la explotación de recursos en áreas protegidas, censurando incluso hallazgos científicos de la propia EPA sobre el calentamiento global.
El autor resalta que los periodos de avance correspondieron a Bill Clinton y Barack Obama. Clinton introdujo controles estrictos sobre emisiones industriales y garantizó el derecho ciudadano a la protección ambiental. Por su parte, Obama elevó el tema a prioridad nacional al adherirse al Acuerdo de París en 2015, impulsar energías renovables y bloquear proyectos de alto impacto como el oleoducto Keystone XL. Sin embargo, Restrepo advierte que incluso bajo mandatos demócratas, Estados Unidos no logró abandonar un modelo energético fundamentalmente depredador.
La crítica más severa de Restrepo se dirige a Donald Trump, cuya gestión es descrita como un proceso de demolición de los estándares ambientales. Durante su primer mandato, Trump negó la existencia del cambio climático y se retiró del Acuerdo de París. No obstante, el columnista enfatiza que su regreso a la Casa Blanca en 2026 ha radicalizado esta postura. Actualmente, el gobierno estadounidense no solo ha vuelto a abandonar el Acuerdo de París, sino que ha derogado las regulaciones más importantes de la EPA, recortado su presupuesto científico y colocado a líderes pro-industria en cargos directivos.
Restrepo denuncia que, en enero de 2026, Trump ha consumado una ruptura total con la comunidad internacional al abandonar la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). El autor concluye que Estados Unidos, históricamente el mayor emisor de gases de efecto invernadero, ha decidido ignorar la crisis climática para centrarse en el dominio de los hidrocarburos y el carbón. Así, el columnista ironiza con la promesa de Trump de hacer a su país «grande otra vez», señalando que lo está logrando únicamente en su capacidad de generar contaminación y daños irreversibles a la salud pública y al ecosistema global.






