El Gobierno federal ha purgado las cárceles de máxima seguridad. El envío de capos al norte del Río Bravo satisface a la Casa Blanca, le quita presión al sistema penitenciario y reduce los márgenes de maniobra a las bandas que funcionan desde los penales. Édgar London observa el panorama completo y las distintas aristas del caso en el bisemanario «Espacio 4» (789).
«La entrega de operadores criminales de alto perfil a Estados Unidos se ha convertido en uno de los ejes más visibles —y políticamente significativos— de la cooperación bilateral en materia de seguridad entre México y ese país. En lo que va de la actual administración, al menos 92 criminales considerados de alto impacto han sido enviados a territorio estadounidense, de acuerdo con cifras oficiales del Gobierno mexicano, en una estrategia que combina presión diplomática, coordinación operativa y un cuidadoso manejo del discurso sobre soberanía.
»El más reciente episodio ocurrió con el traslado de 37 operadores de distintas organizaciones criminales, todos requeridos por autoridades de Estados Unidos por delitos relacionados con narcotráfico, contrabando de armas, lavado de dinero y homicidios. La operación fue ejecutada en el marco de la Ley de Seguridad Nacional, informó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch. Subrayó que el procedimiento se realizó mediante mecanismos de cooperación bilateral y con el compromiso formal de que no se solicitará la pena de muerte contra los acusados.
»Entre los trasladados figuran nombres relevantes dentro del mapa criminal mexicano. Por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) fue enviada María del Rosario Navarro Sánchez, alias La Chayo, señalada por tráfico de armas y personas, distribución de narcóticos, contrabando de dinero y apoyo a actividades terroristas. Del cártel de los Beltrán Leyva se entregó a José Gerardo Álvarez Vásquez, El Indio, así como a Pedro Inzunza Noriega, el Señor de la Silla, operador histórico de esa organización y padre de uno de sus actuales mandos. También fue trasladado Ricardo González Sauceda, el Ricky, líder regional del Cártel del Noreste, con influencia en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, requerido por un tribunal federal de San Antonio, Texas.
»Para el Gobierno mexicano, estas entregas constituyen pruebas tangibles de cooperación con Washington en el combate al crimen organizado transnacional. Para Estados Unidos, en cambio, representan resultados concretos en su ofensiva contra el tráfico de drogas, particularmente de fentanilo, y una forma de demostrar eficacia ante su propia opinión pública.
La convergencia de intereses, sin embargo, no ha eliminado las tensiones ni las disputas por el control del relato.
»La detención y posterior entrega de Ryan James Wedding, exatleta olímpico canadiense y uno de los diez fugitivos más buscados por el Buró Federal de Investigaciones (FBI), expuso con claridad las complejidades de la relación bilateral. Wedding, acusado de encabezar una red internacional de narcotráfico vinculada al Cártel de Sinaloa, se entregó “voluntariamente” en Ciudad de México tras la visita del director del FBI, Kash Patel, a territorio mexicano.
»De acuerdo con el Gobierno federal, la entrega fue resultado de la cooperación entre ambas naciones y de la presión conjunta ejercida por las autoridades. García Harfuch afirmó que Patel regresó a Estados Unidos con “dos objetivos prioritarios”, entre ellos Wedding, y destacó el aumento de las operaciones coordinadas para detener a generadores de violencia que afectan a ambos países.
»La versión estadounidense fue más enfática. El propio Patel aseguró que el arresto ocurrió durante una visita no anunciada y calificó la operación como un éxito derivado del trabajo conjunto de agencias mexicanas y estadounidenses. Desde California, donde Wedding fue trasladado para enfrentar cargos por narcotráfico y homicidio, el director del FBI agradeció a la presidenta Claudia Sheinbaum, al secretario García Harfuch y a las fuerzas de seguridad mexicanas por su colaboración».






