Colectivos ambientalistas han denunciado graves fallas estructurales y una contaminación sistemática en el sistema de cuevas submarinas de Quintana Roo, provocadas por la infraestructura del tramo 5 del Tren Maya. A través de registros videográficos, buzos del colectivo Sélvame del Tren han documentado el deterioro de los pilotes que sostienen 80 kilómetros de viaducto elevado, revelando una situación que califican como una tragedia ecológica y constructiva.
De acuerdo con las estimaciones de los activistas, existen más de 15,000 columnas de metal y concreto atravesando el acuífero. Las inspecciones submarinas muestran pilares con armazones de hierro expuestos debido a un proceso de fraguado deficiente, lo que ha provocado el derrame de cemento en las cuevas. José Urbina, integrante del colectivo, señaló que el material se deshace al tacto y que la oxidación de las camisas metálicas está liberando desechos por todo el sistema hídrico. A pesar de que las autoridades se comprometieron en 2024 a reparar estas estructuras, los ambientalistas sostienen que la solución aplicada consistió únicamente en colocar más columnas sin retirar las dañadas.
El trazado del tramo 5 Sur, desplazado hacia el interior de la selva por presiones comerciales, ha sido uno de los puntos más críticos del megaproyecto. Originalmente, el gobierno defendió el uso de estos pilares como una medida para proteger el suelo kárstico y los cenotes; sin embargo, la realidad documentada sugiere un riesgo inminente de colapso y una vulnerabilidad extrema ante posibles descarrilamientos, especialmente si el tren transporta hidrocarburos. Ante la reciente tragedia ferroviaria en el Tren Interoceánico, las voces críticas urgen a la administración de Claudia Sheinbaum a priorizar la seguridad constructiva y la integridad ambiental sobre los plazos políticos y la expansión de la red ferroviaria.






