No, amigo empresario, querida tía panista, la intervención de tropas estadounidenses es lo último que queremos, no importa cuánto lo anhelemos
El periodista Enrique Abasolo expone en su columna Nación Petatiux una cruda coincidencia en el México actual: el deseo de una intervención militar estadounidense, un anhelo compartido paradójicamente por las clases más acomodadas y las comunidades más vulnerables. A través de una prosa directa, el autor examina cómo sectores de la alta sociedad y figuras políticas de derecha perciben con ligereza la posibilidad de una incursión armada de Washington como una solución drástica contra el crimen organizado, ignorando las desastrosas consecuencias sociales y económicas que un evento de tal magnitud acarrearía para la soberanía del país.
Sin embargo, el análisis de Abasolo toma un giro profundo al contrastar este pensamiento con la reciente crisis humanitaria en la Sierra de Guerrero. En esa región, familias indígenas desplazadas por la violencia criminal y ante la inacción de las autoridades difundieron mensajes suplicando el auxilio del gobierno norteamericano. Nación Petatiux sostiene que, a diferencia de la postura acomodada que nace del prejuicio, el llamado de los pueblos originarios no es ignorancia, sino el resultado de una desesperación absoluta ante el abandono institucional.
Finalmente, el articulista critica con severidad a quienes intentan desacreditar la autenticidad de esta emergencia acusando una supuesta manipulación política de la oposición. Para Enrique Abasolo, este discurso no solo resulta ruin por revictimizar a quienes lo han perdido todo, sino que funciona como una herramienta para evadir la responsabilidad de un gobierno que prometió dar prioridad a los sectores desprotegidos pero que, en la realidad, les da la espalda. La postura ante una intervención, concluye el texto, no puede juzgarse sin entender antes el contexto de supervivencia de cada persona.






