En su artículo, Carmen Morán Breña aborda la preocupante regresión educativa que enfrenta México. Basándose en un informe del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), la autora destaca que entre 2016 y 2024, el porcentaje de jóvenes que igualan o superan el nivel educativo de sus padres disminuyó del 72% al 67%. Esta involución se atribuye a factores como la pandemia y la falta de presupuesto público dirigido a los hogares más vulnerables.
Puntos clave:
- Desigualdad educativa: Morán Breña enfatiza la profunda brecha entre clases sociales, donde los estudiantes de hogares pobres tienen cuatro veces menos probabilidades de alcanzar la universidad que sus contrapartes de familias acomodadas. El texto sostiene que la educación es la herramienta más eficaz para combatir la pobreza y la desigualdad.
- Responsabilidad del Estado: La autora argumenta que, si bien la educación se sustenta en tres pilares (alumnos, familias y Estado), este último debe asumir la mayor responsabilidad. Dado que muchas familias no pueden mantener a sus hijos en el sistema educativo por razones económicas, el Estado debe intervenir para garantizar que estudiar sea una opción más rentable que trabajar.
- Necesidad de una reforma fiscal: Para financiar la educación de manera universal y efectiva, Morán Breña propone una reforma fiscal. Sugiere que los más ricos deben contribuir más a las arcas públicas para que los recursos puedan destinarse a los jóvenes de bajos ingresos. La autora concluye que el desarrollo de una nación está intrínsecamente ligado a la educación de sus jóvenes y que un Estado que invierte en ellos es un verdadero motor de movilidad social.






