La norma de las transmisiones del poder fue la ruptura. Álvaro Obregón pagó con su vida el atrevimiento de reformar la Constitución para reelegirse. El magnicidio dio paso a la fundación del PRI. Los generales guardaron las armas. A partir de entonces, el presidente elegido tomaba el control y quien lo impuso hacía mutis. Lázaro Cárdenas exilió a Plutarco Elías Calles por romper la regla. Las sucesiones tuvieron casi siempre como telón de fondo la complicidad. Los expresidentes terminaban decepcionados o eran traicionados por sus herederos. Miguel de la Madrid fue el único que aceptó haberse equivocado con Carlos Salinas de Gortari cuyo hermano Raúl, supo después, tenía vínculos con el narcotráfico, declaró a Carmen Aristegui.
Luis Donaldo Colosio fue asesinado en campaña por una conjura urdida desde el primer círculo del poder, para el cual resultaba inconveniente. El episodio provocó el peor pleito en la cúpula política. En los primeros meses del Gobierno de Ernesto Zedillo, la Procuraduría General de la República detuvo a Raúl Salinas de Gortari por el asesinato del diputado electo José Francisco Ruiz Massieu (su excuñado) y enriquecimiento ilícito. Carlos Salinas abandonó el país y se exilió en Irlanda. Vicente Fox y Felipe Calderón no rompieron, pues nunca estuvieron unidos. Entre Enrique Peña y Andrés Manuel López Obrador tampoco hubo conflicto por el triunfo arrollador de Morena.
Claudia Sheinbaum y AMLO permanecen unidos por más que los grupos de poder y la «comentocracia» se empeñen en dividirlos. AMLO preparó a Sheinbaum para sucederle (como Lula da Silva a Dilma Rousseff en Brasil) por ser parte del mismo proyecto. Con Sheinbaum la continuidad de la Cuarta Transformación está asegurada. Frente a los sectores que ponen en tela de juicio la «hazaña» de AMLO para reducir la pobreza, la presidenta replica: «Hay algunos que no nos quieren (…), no están de acuerdo con la Cuarta Transformación (…), les resulta imposible reconocer este resultado» (más de 13 millones de personas rescatadas de la pobreza moderada y 1.7 millones de la pobreza extrema).
La mandataria se explaya: «En la época del 2006 al 2012, la diferencia entre los más ricos y los más pobres era de 38 veces; ahora se redujo a 14 veces, es decir, se distribuyó la riqueza (…). Antes se destinaban recursos para unos cuantos, hoy se destinan (…) en aquellos que menos tienen». Sheinbaum ha reiterado su adhesión a López Obrador y refutado cuanta versión difunden los medios de comunicación, las redes sociales y los opositores sobre su
distanciamiento. El recurso de la descalificación se repite a pesar de sus resultados nulos.
El líder del PAN, Jorge Romero, en un cambio de discurso —necesario para ganar adeptos y credibilidad—, declaró que su partido «siempre apoyará cualquier medida que, a nuestro juicio, busque mejorar la calidad de vida de las familias mexicanas. Así lo hicimos durante los sexenios de 2000 a 2012, donde creamos el programa 70 y más, el Seguro Popular, Piso Firme, entre otros». Asimismo refutó que Acción Nacional esté en contra de los programas sociales de la 4T. «Nos da gusto y alegra que las familias mexicanas vivan en mejores condiciones, y desde el PAN manifestamos nuestra disposición por mejorar las deudas que aún se tienen al respecto en México, que siguen siendo todavía muchas». Romero pide revisar las cifras del Inegi con detenimiento y no utilizar los programas con fines electoralistas.






