Sinaloa forma parte del triángulo de oro mexicano junto con Durango y Chihuahua. Se le conoce así por su semejanza con el Triángulo Dorado del Sureste Asiático; en su caso, por la siembra de amapola y mariguana. En esa región de la Sierra Madre Occidental nacieron los líderes de los principales carteles: Rafael Caro Quintero, Arturo Beltrán Leyva, Joaquín Guzmán e Ismael Zambada; Miguel Ángel Félix Gallardo era originario de Culiacán. Rodolfo T. Loaiza, único gobernador independiente de Sinaloa y primero en combatir el cultivo de estupefacientes y al narcotráfico, entonces incipiente, murió asesinado el 21 de febrero de 1944, diez meses antes de terminar su mandato. Convenientemente, como ocurre en estos casos, la autoría intelectual no se esclareció, pero las sospechas apuntaron hacia las únicas fuentes probables: los acaparadores de tierras, los capos, el Gobierno de presidente Manuel Ávila y un rival político local (con datos de Wikipedia).
Loaiza combatió en las filas de Venustiano Carranza y después se unió al general Lázaro Cárdenas. Más tarde fue senador en dos periodos y diputado federal. En la sucesión estatal de 1940, el favorito de Manuel Ávila Camacho, candidato a la presidencia, era Guillermo Liera; y el del gobernador Alfredo Delgado, Loaiza. El Partido de la Revolución Mexicana (antecedente del PRI) postuló a Liera y el Partido Acción Revolucionaria Sinaloense, a Loaiza, quien ganó la elección apoyado por el Gobierno de Delgado. Una vez en la presidencia, Ávila Camacho le pasó factura al nuevo gobernador: redujo el presupuesto a Sinaloa y los programas federales.
Loaiza lideró el primer bloque de gobernadores opositores en torno a la figura del expresidente Cárdenas, a quien Ávila Camacho puso al frente de la Región Militar del Pacífico, en 1942, tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Loaiza convocó reunión a los gobernadores costaneros para «coordinar la cooperación de los Gobiernos de los Estados del Litoral del Pacífico con la política internacional del presidente». Ávila Camacho apoyó en principio la iniciativa, pero después la boicoteó por celos políticos. Cárdenas no asistió. Cuando México le declaró la guerra a las potencias del Eje, Loaiza dispuso medidas de prevención antes de que lo hiciera del Gobierno federal, pero desistió para dedicarse de lleno a sus tareas.
Continuar con el reparto de tierras —interrumpido por el presidente Ávila Camacho—, una de las políticas centrales del cardenismo, le granjeó a Loaiza la inquina de los grupos de poder. En respuesta, los latifundistas crearon las «guardias blancas», grupos armados que actuaban al margen de la ley. El 21 de febrero de 1944, Loaiza recibió un tiro en la cabeza, en el hotel Belmar, durante el Carnaval de Mazatlán. Su asesino, Rodolfo Valdés, el Gitano, reconocido como el primer sicario de Sinaloa, había sido «guardia blanca». Después de una temporada en prisión, recuperó su libertad. Entre los probables autores intelectuales también se mencionó al general Pablo Macías, adversario de Loaiza, a quien sustituyó en la gubernatura en el periodo 1945-1950.
De Macías se lee en Wikipedia: «se le acusó de ser cabecilla de una banda de narcotraficantes. Se decía que era dueño de aviones y pistas de aterrizaje clandestinas, y que poseía cientos de hectáreas de sembradíos de amapola. Un periodista mazatleco lo menciona en relación con la liberación de Miguel Urías Uriarte, un productor de opio que había sido detenido. Se decía que Urías Uriarte era protegido de Macías Valenzuela y del nuevo director de la Policía Judicial». ¿Extraña que Sinaloa se haya convertido en la base del principal cartel y en fuente permanente de violencia?