En un golpe sin precedentes para el sistema financiero mexicano, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha acusado a tres instituciones financieras mexicanas —CI Banco, Intercam y Vector— de participar en esquemas de lavado de dinero a favor de cárteles mexicanos y de facilitar pagos para la adquisición de precursores químicos para producir fentanilo. Esta información, originalmente reportada por Carlos Mota en El Heraldo de México, destaca la gravedad de la situación.
La Red de Control de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro afirmó que estas firmas jugaron un «papel fundamental y duradero» en el lavado de millones de dólares. Por primera vez, una autoridad financiera estadounidense ha identificado públicamente a instituciones mexicanas específicas, vinculándolas con casos concretos de lavado de dinero y tráfico de sustancias ilícitas. Se proporcionaron ejemplos detallados, incluyendo fechas y transacciones específicas que beneficiaron a cárteles como el de Sinaloa, el del Golfo, Jalisco Nueva Generación y el de los Beltrán Leyva.
Se espera que estas tres instituciones reduzcan drásticamente su operación y que sus clientes las abandonen rápidamente debido a la «negra marca» que ahora llevan. Incluso, es posible que alguna de ellas desaparezca del panorama financiero mexicano. Esta revelación también pone bajo el escrutinio a la Secretaría de Hacienda, liderada por Edgar Amador, y a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), presidida por Jesús de la Fuente, generando cuestionamientos sobre su vigilancia y las alertas regulatorias en años anteriores.
Este anuncio ha generado un «shock» en todo el sistema financiero mexicano, advirtiendo a quienes puedan haber realizado actividades ilícitas que ahora enfrentan graves consecuencias.






