Las cifras de inversión en el primer trimestre de año son preocupantes, ya que este ritmo de contracción indicaría no un estancamiento económico, como se observa en meses recientes, sino una posible contracción en 2025. Invertir es clave para crecer y generar empleos, fuente del 70% del ingreso de los hogares (ENIGH, 2022). Sin este motor, el consumo privado —ya en contracción en su comparación trimestral y anual al 1T2025— no podrá sostener la economía.
Lo que preocupa más es el dinamismo de la inversión privada, la cual representa 9 de cada 10 pesos de inversión en México, y que pasó de representar 22% del PIB en el cuarto trimestre de 2024 a 20.8% del PIB en el primero de 2025. Por su parte, la caída anual de la inversión pública (-24.4%) era previsible dado el proceso de consolidación fiscal llevado a cabo por la SHCP en 2025.
Bajo este escenario, ¿qué necesitamos para impulsar la inversión privada y hacer posible que la coinversión nos permita crecer más, ser más competitivos y generar empleos de calidad? Todos estos elementos son parte de las metas plasmadas en el Plan México de la presidenta Claudia Sheinbaum. Así, todo parece apuntar a que el gobierno deberá empezar por proveer certeza jurídica y mitigar la incertidumbre sobre el papel que tendrá México en las cadenas globales de valor en los próximos años.






