En su artículo de opinión, Jesús Ramírez Rangel recuerda que el 1 de octubre se cumplieron 37 años de la muerte de Manuel J. Clouthier, conocido como «Maquío». A propósito de esta fecha, el autor señala que en 1988 Maquío planteó que frente a los problemas del país se podía ser cómplice, agachón o violento, ante lo cual él mismo respondía que no era ninguna de esas tres opciones, sino que apostaba por la lucha política activa y pacífica.
Jesús Ramírez Rangel reflexiona también sobre la polarización política actual y cómo a muchos mexicanos se les intenta imponer un falso dualismo que obliga a elegir entre un bando u otro. Explica que existe vida más allá de los partidos y que una verdadera postura democrática exige defender la transparencia, los derechos humanos, los pesos y contrapesos y los límites en el ejercicio del poder, sin justificar el autoritarismo sin importar el color del partido en el poder.
Asimismo, el autor aborda la situación política de Coahuila, señalando que en el estado prevalecen la complicidad y el silencio en diversos círculos políticos y económicos. Comenta que muchos prefieren callar por temor antes que cuestionar a las autoridades o criticar problemas cotidianos como la contaminación del aire, las inundaciones o el dinamismo económico, cayendo en la falsa idea de que es necesario tolerar el autoritarismo local para oponerse a nivel federal, o viceversa.
Finalmente, Jesús Ramírez Rangel comparte que, a pesar de haberse retirado de la política activa hace catorce años, mantiene su compromiso con la ciudadanía participativa para heredar ese testimonio a sus hijos. Concluye reiterando que la democracia se construye con instituciones, rendición de cuentas y libertad, recordando la postura de Maquío: ni cómplice, ni agachón, ni violento, sino democráticos, activos y pacíficos.






