En vísperas del Día Nacional, el presidente francés Emmanuel Macron dirigió un mensaje de alarma a las más altas jerarquías militares y presidentes de las instituciones francesas, advirtiendo que la libertad de Francia y Europa «jamás había estado tan amenazada» desde la Segunda Guerra Mundial. Destacó que franceses y europeos deben garantizar su propia seguridad ante un escenario de creciente riesgo.
Macron detalló una serie de amenazas que se ciernen sobre Europa: el terrorismo, la «real y duradera» amenaza rusa, y la omnipresencia de la guerra híbrida. Afirmó que, para preservar la libertad, es crucial ser conscientes de estas realidades y fortalecer la defensa europea, especialmente ante las «nuevas incertidumbres» que genera su aliado estadounidense.
Como parte de las «decisiones históricas» necesarias, anunció un aumento de 6.500 millones de euros en los presupuestos de defensa, que deberán duplicarse sin recurrir al endeudamiento. Estos fondos se destinarán a resistir las amenazas rusas, modernizar el ejército, incrementar la producción de armas y municiones, y desarrollar defensas contra nuevas amenazas como la guerra espacial y electrónica. Macron también subrayó el papel «capital» del arsenal nuclear francés en la seguridad europea, destacando la coordinación con el Reino Unido.
Sin embargo, el artículo señala que este tono grandilocuente de Macron se produce en un contexto de cuatro grandes crisis que él mismo ha exacerbado. La disolución de la Asamblea Nacional y la convocatoria de elecciones anticipadas el año pasado provocaron una parálisis política e institucional sin precedentes en la V República, con gobiernos efímeros e incapaces de tomar decisiones cruciales. Esta inestabilidad ha sido confirmada por la situación del actual gobierno, que depende del apoyo de la extrema derecha para aprobar presupuestos.
Además, la descomposición del panorama político tradicional ha dejado a Francia con fuerzas parlamentarias mayoritarias (extrema izquierda y ultraderecha) incapaces de gobernar, pero con poder para bloquear. Esto ha agravado una «catastrófica» situación financiera estatal, con déficits y deuda récord. A nivel internacional, las iniciativas de Macron han encontrado poco eco, y su influencia global se ve limitada por la falta de apoyo de sus aliados. La última gran iniciativa, el reconocimiento de Palestina, fue abandonada. A pesar de todo, el «cetro» nuclear sigue siendo el último símbolo de la potencia nacional, con discusiones sobre la coordinación de arsenales atómicos con el Reino Unido, aunque su efectividad ante la agresión rusa en Ucrania es incierta.






