«En el origen de todas las fortunas hay cosas que hacen tamblar» Louis Bourdaloue
«La revista Forbes que año con año nos muestra a los hombres más adinerados del mundo, en esta edición nos presentó a los mexicanos incorregibles y que hasta la fecha han dado a México el vergonzoso título del país más corrupto de 2013 en Latinoamérica, luchando hombro a hombro con nuestros hermanos argentinos». Así empieza la nota de Los Angeles Times sobre «Los 10 mexicanos más corruptos», a juicio del influyente medio neoyorquino especializado en negocios y finanzas. El artículo de Dolia Estévez, publicado en vísperas de la Navidad de 2013, cimbró a la clase política y fue la comidilla en América y Europa, donde circuló profusamente.
Forbes difundió este martes la clasificación de las personas más ricas del mundo en 2026. La fortuna de los 10 mexicanos alcanza los 222,100 mil millones de dólares (mdd). Carlos Slim (Telmex y Grupo Carso) posee casi la mitad de esos caudales. Germán Larrea Mota (Grupo México), Alejandro Baillères (Grupo Bal), María Asunción Aramburuzabala (Tresalia) y Ricardo Salinas (TV Azteca) le siguen de lejos. El primer político en el repertorio de Forbes (1999) fue Carlos Hank González. El exgobernador del Estado de México y exregente capitalino acumulaba 1,300 millones de dólares, de acuerdo con Julia Reynolds, reportera del Centro de Periodismo de Investigación.
Diez años más tarde, en 2009, el narcotraficante Joaquín «el Chapo» Guzmán ingresó al club de los superricos del mundo. Forbes calculó su patrimonio en 1,000 millones de dólares. El líder del Cartel de Sinaloa salió de la nómina en 2012, cuando aún se hallaba en el penal de Almoloya de Juárez. Tres años después volvió a fugarse. Luego de su recaptura y extradición a Estados Unidos, el juez federal de distrito, Brian M. Cogan, lo condenó en 2019 a cadena perpetua.
En octubre de 2024, el mismo juez del Distrito Este de Nueva York sentenció al exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, a 38 años y 8 meses de prisión. «El exfuncionario de mayor rango de las fuerzas de seguridad en México recibió millones de dólares en sobornos por parte del cartel de Sinaloa y permitió el transporte de más de un millón de kilogramos de cocaína a Estados Unidos», dice la oficina del procurador en un comunicado. García Luna era el cuarto mexicano «más corrupto» de la lista de Forbes. «(…) la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal (…) fue una de las dependencias con el mayor presupuesto del sexenio. El exfuncionario (…) fue blanco de críticas por el uso de recursos públicos para la autopromoción y el abuso de poder expuestos por la prensa mexicana», dice bisemanario.
Antes de que Elba Esther Gordillo, exlíder del SNTE, fuera prendida, Forbes ya la había colocado a la cabeza de la lista, «acusada de malversar 200 millones de dólares (mdd)». Un juez la absolvió en 2015 de los delitos de lavado de dinero, malversación de fondos y delincuencia organizada. Raúl Salinas de Gortari «pasó 10 años en la cárcel por una acusación de homicidio de alto perfil, pero fue absuelto en 2005. Y en julio (…) un juez mexicano lo exoneró de los cargos de enriquecimiento ilícito y ordenó que le fueran devueltos 19 millones de dólares depositados en 12 cuentas bancarias, así como 41 propiedades. Actualmente se encuentra libre», escribe Estevez. El líder petrolero Carlos Romero Deschamps afrontó cargos por tráfico de influencias y enriquecimiento. Renunció a la jefatura sindical en 2019, en medio de acusaciones de corrupción. Falleció cuatro años después sin haber sido procesado. En México la justicia ha estado siempre del lado de los poderosos, pero después del caso Salinas Pliego hay indicios de que las cosas puden cambiar.






