La Encuesta Gen Z y Millennials 2025 de Deloitte revela una dicotomía fascinante en las prioridades de las generaciones más jóvenes: si bien anhelan el desarrollo profesional y el aprendizaje, el sueño de alcanzar puestos de liderazgo senior ha perdido atractivo. Solo un 6% de la Gen Z y los millennials aspiran a roles directivos, redefiniendo el éxito más allá de la escala corporativa. Para ellos, el aprendizaje y el desarrollo son una prioridad clave, esperando que sus empleadores ofrezcan estas oportunidades.
Esto no implica una falta de ambición, sino un cambio en su manifestación. El aprendizaje y desarrollo se posicionan como uno de los atractivos principales de los empleadores, solo superado por el balance vida-trabajo y las oportunidades de progreso. De hecho, un 70% de los centennials y un 59% de los millennials están activamente desarrollando nuevas habilidades para avanzar en sus carreras.
Sin embargo, estas generaciones enfrentan desafíos significativos en cuanto a su bienestar. A pesar de que aproximadamente la mitad califica su salud mental como buena, esta es una de sus principales preocupaciones sociales, especialmente para la Gen Z, superando incluso el costo de vida o el desempleo. Los niveles de estrés se mantienen elevados, con alrededor del 40% de ambas generaciones reportando sentirse estresados la mayor parte del tiempo, y más del 30% atribuye este estrés a su trabajo.
Los factores laborales que más influyen en el estrés y la ansiedad de estas generaciones son las jornadas laborales extensas y la falta de reconocimiento a su esfuerzo. El reporte de Deloitte enfatiza que el bienestar laboral moderno está fuertemente influenciado por el comportamiento de los líderes, el diseño organizacional y de los puestos de trabajo, y las formas de trabajar. Esta información es crucial para que las empresas adapten sus estrategias y retengan al talento joven.






