Manifestantes portan pancartas con el lema «Ceuta exige el retorno efectivo de los migrantes» durante una protesta un mes después de la llegada masiva de migrantes a Ceuta el 2 de septiembre de 2026, Día de Ceuta. Foto Afp
El sociólogo y analista Marcos Roitman Rosenmann reflexiona sobre la crisis humanitaria y social que vive la ciudad de Ceuta tras la entrada masiva de personas migrantes ocurrida a finales de julio. Evocando la frase contra los horrores de la guerra utilizada por el cineasta Abel Gance en su película J’accuse, Roitman señala la tragedia de quienes pierden la vida en las fronteras y quedan olvidados sin nombre ni reconocimiento en fosas comunes.
La tragedia humana en la frontera
Durante los hechos ocurridos en la frontera ceutí, un total de 83 personas fallecieron como consecuencia de las avalanchas o al intentar cruzar por la playa de Tarajal. De ese grupo, solo nueve pudieron ser identificadas formalmente mediante pruebas de ADN o huellas dactilares, mientras que el resto fue sepultado en una fosa común del cementerio musulmán de Sidi Embarek.
De las miles de personas que lograron cruzar la frontera, varios miles decidieron permanecer en el territorio con la intención de solicitar asilo o buscar un mejor futuro en la península. Entre esta población se estima la presencia de cerca de 1,500 menores de edad y unas 700 niñas que enfrentan condiciones de vulnerabilidad extrema, careciendo de espacios seguros para pernoctar y expuestas a situaciones de violencia.
La respuesta política y la tensión social
De acuerdo con el análisis de Marcos Roitman Rosenmann, diversos sectores políticos de derecha han utilizado la crisis migratoria para generar incertidumbre entre la población local. Declaraciones de dirigentes políticos han impulsado discursos enfocados en la expulsión inmediata de los migrantes y la intervención de las fuerzas de seguridad, lo que ha elevado el clima de tensión en la ciudad.
Esta dinámica ha derivado en movilizaciones patrióticas y protestas en las calles, donde se exige la intervención de las autoridades y se cuestiona la gestión de la administración central. La difusión de discursos alarmistas sobre la seguridad pública y los servicios locales ha permeado en la estructura social de la comunidad ceutí.
Persecución y redes de solidaridad
El escenario de confrontación ha generado episodios de hostigamiento hacia la población migrante en distintas zonas costeras y urbanas. Grupos de personas han realizado acciones contra los asentamientos provisionales y han bloqueado el paso de servicios de auxilio y transporte de insumos básicos.
Frente a esta situación, agrupaciones vecinales, movimientos comunitarios y organizaciones no gubernamentales mantienen labores de asistencia alimentaria y apoyo humanitario. Marcos Roitman Rosenmann concluye que se busca deshumanizar a estas personas, señalando que sufren un trato diferenciado frente a otros colectivos de refugiados y que se les niega la atención y la dignidad fundamental que corresponde a cualquier ser humano.






