Este domingo, la Ruta Recreativa de Saltillo ofreció una imagen que, a simple vista, podría parecer un gesto de buena voluntad: mujeres policías repartiendo paletas de hielo a los ciudadanos. Sin embargo, detrás de esta fachada de amabilidad, se esconde una grave falta de respeto y un profundo desconocimiento del valor de la labor policial femenina. Este tipo de actividades, orquestadas bajo la dirección de la Comisión de Seguridad y Protección Ciudadana de Saltillo, encabezada por Miguel Ángel Garza Félix, devalúa la preparación y el profesionalismo de estas oficiales, reduciéndolas a un rol que dista mucho de su verdadera vocación.
Las mujeres que hoy forman parte de la Policía Municipal de Saltillo no llegaron ahí por casualidad. Como sus compañeros hombres, pasaron por un riguroso proceso de formación en la academia, superando pruebas físicas, teóricas y psicológicas. Ellas son profesionales capacitadas para proteger, investigar y mantener el orden. Su trabajo es esencial para la seguridad de la ciudad, y no se limita a sonreír y repartir golosinas. Actividades como la del domingo no solo son una pérdida de tiempo y recursos, sino que también perpetúan estereotipos de género que la sociedad debería haber superado hace mucho tiempo.
Es fundamental que la cercanía entre la policía y la ciudadanía se construya sobre la base del respeto mutuo y la demostración de profesionalismo. Esto se logra a través de programas de proximidad que permitan a los oficiales, tanto hombres como mujeres, patrullar a pie, interactuar con los vecinos, ofrecer charlas sobre prevención del delito o participar en operativos comunitarios. De esta manera, los ciudadanos verán a las mujeres policías como lo que realmente son: agentes de la ley, expertas en seguridad, y no como edecanes con uniforme.
El Comisionado Garza Félix tiene la responsabilidad de garantizar que sus elementos sean valorados por sus capacidades y que su trabajo sea dignificado. Es hora de dejar de lado los gestos populistas y superficiales, y enfocarse en acciones que fortalezcan la confianza pública de manera genuina. Saltillo necesita una policía que demuestre su valía a través de la acción, la inteligencia y el respeto, no a través del reparto de paletas. Las mujeres policías se prepararon para ser heroínas, no para ser vendedoras de helados.






