La presidenta Claudia Sheinbaum avanza en el segundo piso de la 4T de acuerdo con los fundamentos del movimiento obradorista, encabezado ahora por ella: reducir la pobreza y combatir la corrupción; separar el poder político del económico; suprimir el régimen de privilegios y devolver al Estado la centralidad perdida en el periodo neoliberal. Lo hace conforme a su estilo personal y su formación académica. Al expresidente Andrés Manuel López Obrador la une el proyecto que los llevó al poder con las más altas votaciones. La relación entre el zoon politikón y la científica, activista de izquierda en su juventud, está basada en el respeto. «No hay teléfono rojo», replica la mandataria a quienes, después de año y medio de iniciada su Administración, aún dudan de su autonomía.
Sheinbaum fue incluida por segunda vez consecutiva en la lista de «Las 100 personas más influyentes» de la revista Time (TIME 100). En la categoría «Líderes» de 2026 destacan el papa León XIV, Sanae Takaichi y Nandi-Ndaitwah, quienes también rompieron el techo de cristal para convertirse en primeras ministras de Japón y Namibia. El hombre fuerte de China, Xi Jinping, no podía faltar. Asimismo hay figuras decadentes: Donald Trump y Benjamín Netanyahu, y otras en ascenso como el gobernador de California, Gavin Newsom, y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, adversarios de Trump, que en el futuro podrían despachar en la Oficina Oval.
El exastronauta y senador de Arizona, Mark Kelly, confirma cómo una declaración oportuna puede colocar a alguien en los cuernos de la luna. «Nuestras leyes son claras. Puedes rechazar órdenes ilegales». El mensaje de Kelly, contenido en el video que seis legisladores del Partido Demócrata dirigieron a las tropas de su país el 25 de noviembre pasado, encendió la ira de Trump. «Esta Administración está enfrentando a nuestros militares uniformados y profesionales de la comunidad de inteligencia contra los ciudadanos estadounidenses. Al igual que nosotros, todos ustedes juraron proteger y defender esta Constitución. Hoy, las amenazas no vienen del extranjero, sino también desde dentro del país».
Trump respondió con bravatas. Acusó a Kelly de sedición y dijo que merecía la pena capital. El senador defiende los derechos humanos y a los migrantes, y rechaza el muro de Trump en la frontera con México. El capitán en retiro de la Armada de Guerra de Estados Unidos ya ha empezado a ser candidateado para la vicepresidencia y la Secretaría de la Defensa. También figuran en TIME 100 aliados de Trump como el multimillonario inmobiliario Steve Witkoff, «enviado
de confianza a Oriente Medio» y puente con el líder ruso Vladimir Putin. Susie Wiles es la poderosa y discreta jefa de gabinete de la Casa Blanca sin la cual Trump no podría gobernar.
López Obrador (2019) y Sheinbaum son los únicos presidentes de México considerados por TIME 100 desde que la lista se publicó por primera vez en 1999. Ni Vicente Fox, el líder de la alternancia, ni la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón merecieron un lugar. Tampoco las reformas estructurales de Enrique Peña Nieto, celebradas solo por los grupos de poder, dieron para tanto. En febrero de 2014 Peña apareció en la portada de la revista como «el salvador de México», lo cual fue motivo de escarnio y críticas en las redes sociales. Un año después, un editorial de The Economist, titulado «El pantano mexicano», le arrancó el antifaz.






