Las primeras veces siempre van acompañadas de cierta ceremonia, nervios, preparaciones…; las últimas suceden de incógnito, como si las hubiéramos eliminado de nuestra cabeza porque las creíamos cotidianas
La inadvertencia de los finales
El escritor Alfonso J. Ussía reflexiona sobre cómo las personas viven acumulando momentos finales sin percatarse de ello. Mientras que los comienzos suelen planificarse con anticipación, nerviosismo y solemnidad, los cierres de las acciones más habituales ocurren de manera desapercibida. Detalles sencillos de la infancia, como la última ocasión en que una madre amarra las agujetas de su hijo o la última reunión nocturna con los miembros de la familia en una casa compartida, se borran de la memoria debido a su aparente normalidad.
El autor señala que la cotidianidad disfraza el término de los ciclos cotidianos y el distanciamiento de las personas. Los cambios de residencia, los matrimonios, el cese de la comunicación o el fallecimiento de los allegados transforman las rutinas compartidas en hechos definitivos que no emitieron ninguna alerta previa, impidiendo la oportunidad de registrar conscientemente ese último instante.
El valor de lo cotidiano
A través de su análisis, Ussía observa una transformación en la percepción temporal del ser humano. Durante la niñez, existe una prisa constante por acelerar los acontecimientos, acabar las obligaciones escolares o anticipar las celebraciones anuales. En contraste, la madurez trae consigo el deseo opuesto: ralentizar el envejecimiento de los padres, contener el crecimiento de los hijos y prolongar las conversaciones de sobremesa, otorgando a lo ordinario un carácter excepcional.
Apoyándose en las visiones literarias de Jorge Luis Borges sobre los actos terminales ignorados y de Marcel Proust sobre la recuperación del tiempo a través de los recuerdos, el columnista concluye que la verdadera biografía personal se edifica a partir de los sucesos menores que dejan de ocurrir sin previo aviso, justificando así la necesidad de enfocar la atención en los detalles pequeños de la existencia.






