En una serie de ceremonias ancestrales que no se celebraban en Japón desde hace 40 años, el príncipe Hisahito, de 19 años, ha marcado oficialmente su paso a la adultez. Como segundo en la línea de sucesión al trono, este rito es de gran importancia, pues simboliza el inicio de una nueva etapa en la que asume mayores responsabilidades dentro de la dinastía nipona. A pesar de haber cumplido la mayoría de edad en 2024, los rituales se pospusieron para no interferir con sus exámenes.
Durante la celebración, el príncipe fue fotografiado en un nuevo retrato oficial difundido por la Agencia de la Casa Imperial. En la imagen, luce un traje de etiqueta con medallas que portan el emblema de la familia imperial: la flor de crisantemo. Este símbolo recalca su profunda conexión con su linaje y la esperanza que representa para la continuidad de la dinastía.
Hisahito también vistió las tradicionales vestimentas de la mayoría de edad, incluyendo un kimono amarillo dorado con una cola de seis metros y un kanmuri (sombrero ritual). Más tarde, se le vio con un atuendo similar de color negro, que simboliza su transición de la niñez a la adultez. El joven llevó a cabo un ritual de oración para honrar a sus ancestros, reafirmando su papel como uno de los pocos miembros de la realeza que podrá representar a la familia en ceremonias oficiales, un privilegio que no tiene la princesa Aiko debido a la actual ley de sucesión.
Las celebraciones no han concluido. Se espera que el príncipe continúe visitando santuarios y mausoleos ancestrales en los próximos días, consolidando su nuevo rol en la monarquía japonesa.






